Javier Rovira | director artístico '17º Festival Clásicos en el parque': " Sin público, todo lo que hacemos deja de tener sentido"


Con todas las medidas de seguridad que marca la Guía de buenas prácticas que publicó en su momento el INAEM y todas las entradas vendidas antes de empezar el primer concierto, la 17º edición del Festival Clásicos en el Parque de Rodalquilar, en Almería, se ha celebrado del 28 de julio al 1 de agosto, demostrando que la cultura es posible incluso en estos tiempos de pandemia. Su director, el pianista Javier Rovira, destaca la buena disposición de los artistas que, deseosos de volver a los escenarios, estaban dispuestos incluso a reducir sus cachés, algo que finalmente no fue necesario ante el éxito de público. Rovira explica que las únicas dificultades de un festival como el de Rodalquilar son siempre las económicas, por lo que reclama un apoyo institucional sin el cual no cree que la música clásica pueda sobrevivir en España.

Javier Rovira
Pregunta. Con la actual situación sanitaria, que ha llevado a la suspensión de festivales en todo el mundo, ¿les han llamado temerarios por seguir adelante con el de Rodalquilar?
Respuesta. Más que nuestra temeridad, lo que ha llamado la atención es nuestro tesón y nuestra capacidad de resiliencia. El festival estaba cancelado, por supuesto; sin embargo, en un momento dado hemos visto la posibilidad de celebrarlo y, contra viento y marea, nos hemos lanzado a la piscina, y toda ha salido bien.

P. ¿Han encontrado reticencias entre las autoridades, el público o los artistas?
R. En los artistas, ninguna, más bien lo contrario, estaban muy agradecidos por tener la oportunidad de volver a los escenarios. El público compró todas las entradas disponibles antes de empezar el primer concierto, y con eso está todo dicho. En cuanto a las autoridades…, digamos que ha habido de todo, desde quien ha apostado por el festival sin dudarlo ni un momento a quienes hemos tenido que convencer, o casi obligar, a darnos el visto bueno.

P. ¿Qué medidas especiales han tomado debido a la pandemia?
R. Para empezar, hemos celebrado un festival mucho más corto, aunque eso, por supuesto, no es una medida especial sino más bien es una consecuencia de la retirada de subvenciones. Normalmente programamos seis conciertos a lo largo de dos semanas, en cambio, este año, solo hemos tenido tres en apenas unos días.

P. ¿Y medidas sanitarias?
R. En cuanto a eso, hemos seguido al pie de la letra la Guía de buenas prácticas que publicó en su momento el INAEM. De manera que solo hemos programado los conciertos previstos al aire libre, con el aforo reducido a la mitad y las sillas convenientemente separadas, gel en la puerta, desinfección… Hemos acomodado al público y hemos organizado la salida de forma escalonada… Y como decía antes, todo ha ido bien. La gente se ha sentido segura y se ha acercado cada noche a felicitarnos y agradecernos el esfuerzo.

P. ¿Los artistas han reducido sus cachés para venir al festival, teniendo en cuenta la disminución de aforo?
R. No. Ese ha sido, desde mi punto de vista como organizador, uno de los mayores éxitos de una edición tan extraña. Cuando decidimos que habría festival, hablé con todos ellos y les propuse unos cachés más bajos de lo acordado, lo cual era una manera de cubrirnos las espaldas en el caso de que el público no acudiese a los conciertos. Todos aceptaron, y desde aquí se lo agradezco. La gran alegría ha sido que las entradas se han vendido como rosquillas y que todos han podido cobrar lo estipulado antes de la pandemia. Es un gran logro, creo yo.

P. ¿Han utilizado los mismos espacios que otros años?
R. Todo se ha programado en el Anfiteatro de Rodalquilar, un lugar precioso al aire libre, y con mucha historia ya que antes de su remodelación era el patio de balsas donde se filtraba y limpiaba el oro de las minas. Los otros tres conciertos, pensados para la Iglesia de Rodalquilar y el patio del Jardín botánico, no se han podido llevar a cabo por razones tanto de presupuesto como de seguridad.

P. ¿Qué diferencias ha habido, además de las lógicas de prevención, en esta edición?
R. Pues mitad de conciertos, mitad de aforo, mitad de días, mitad de subvenciones… Aunque el cariño y la ilusión, las mismas o más si cabe.

P. ¿Qué balance realiza, una vez finalizado el Festival?
R. Un balance más que positivo, sobre todo si tenemos en cuenta que no se iba a hacer. Todos nos hemos quedado contentos, tanto los artistas y el público como los que lo organizamos.

P. ¿Ha merecido la pena?
R. Sin duda alguna.

P. ¿Animaría a otros organizadores a arriesgarse a abrir teatros y mantener festivales a pesar de todo?
R. Yo animaría a todo el mundo a seguir haciendo cosas siempre que las cuentas, al final, salgan bien. Es algo que, como se trata de arte y de cultura, apenas se da importancia, o esa es la impresión que tengo. Por eso es tan importante el respaldo institucional: sin el dinero público, este tipo de eventos serían inviables, y más ahora, claro.

P. ¿Cómo nace el Festival de Rodalquilar?
R. Empezamos haciendo un curso de música, un curso de verano al que venían alumnos de toda España. Por las noches celebrábamos conciertos, la mayoría de los propios profesores y al final el de alumnos. Gustó mucho la prepuesta y así, como quien no quiere la cosa, llevamos ya diecisiete años.


P. ¿A qué tipo de público va dirigido?
R. A todo tipo de público: veraneantes, vecinos, niños, jóvenes, melómanos o simplemente curiosos. Intentamos desde el principio hacer una labor de formación; de formación y atracción de público quiero decir, y mostrar este tipo de espectáculos en escenarios naturales privilegiados ha contribuido a que gente no acostumbrada a ir a conciertos de música clásica se haya finalmente aficionado.

P. ¿Con qué criterios se programa el festival?
R. El eje que vertebra todo es la música clásica, pero intentamos acercarnos a otras músicas para dar variedad y ofertar espectáculos para todos los gustos. Esa es, digamos, la seña de identidad del festival. Puedes venir a escuchar un cuarteto de cuerdas una noche y la siguiente un espectáculo que fusiona el barroco con el jazz, un recital de piano de los de toda la vida y después otro con guiños al flamenco. En definitiva, la calidad, la variedad y la originalidad son los criterios básicos con los que armo la programación.

La soprano Yolanda Auyanet en el Festival
P. ¿Por qué la lírica tiene tan poca representación?
R. Eso quizá no sea del todo cierto. Es verdad que este año no había nada, pero no es este precisamente el año más representativo. A lo largo de 17 ediciones, hemos programado 'La voz humana' en dos ocasiones, 'Rita o el marido apaleado', 'La serva padrona' y una adaptación muy libre de 'Medea'. También hemos realizado conciertos líricos de cámara, el último, sin ir más lejos, con la grandísima Yolanda Auyanet y un precioso programa de lieder en torno al amor.

P. ¿Desde cuándo es usted su director artístico?
R. Desde siempre. En el 2004 organicé el curso de música que ya he mencionado y desde entonces me ocupo de todo lo relativo al festival.

P. ¿Qué problemas han encontrado en estas 17 ediciones?
R. Económicos, siempre económicos. Como he dicho antes, festivales como el nuestro solo se pueden organizar con ayudas públicas. Los conciertos no son multitudinarios ni tampoco podemos subir demasiado los precios porque, en ese caso, podría suceder que la gente se lo pensara dos veces antes de acudir. Es triste, pero es la realidad: cualquier espectáculo de otros tipos de música, sea la que sea y tenga la calidad que tenga, reúne mucho más público y cobra mucho más en la entrada, quizá se puedan autogestionar. Nosotros no. No olvido que el Ayuntamiento de Níjar, la Diputación de Almería y el INAEM nos ayudan, y también Michelín, pero si el festival no crece y da un salto definitivo es porque la suma de todos ellos solo da para lo que da.

P. Con las entradas a 5 y 10 euros, ¿cómo es posible sostener un evento?
R. El precio de las entradas es, efectivamente, simbólico. Una manera de que el público ayude a sufragar gastos. Al principio, imagínate, ¡la entrada era gratis! Queríamos que la gente del Cabo de Gata se aficionase y fue la manera de empezar. Si se sostiene ahora, como vengo diciendo, es gracias sobre todo a las ayudas institucionales.

P. ¿La música clásica puede sobrevivir en España sin apoyo institucional?
R. No lo creo. Y no me cansaré repetirlo.

P. ¿Qué problemas tienen los pequeños festivales como el suyo?
R. Además de lo económico, las condiciones técnicas no son a veces las adecuadas. Todo se hace con mucho cariño, pero de un modo un tanto doméstico.

P. ¿Y qué ventajas sobre los grandes eventos?
R. Ese mimo del que hablo da a festivales como el nuestro un toque muy entrañable y cercano. Todo el que viene a Clásicos en el parque se siente implicado, y recibimos muchas muestras de cariño y apoyo al terminar.

P. ¿Qué les pediría a las autoridades en estos momentos tan difíciles para la cultura?
R. A las autoridades, no darnos la espalda nunca, nosotros no lo hacemos.

P. ¿Y al público?
R. Que siga viniendo y disfrutando del arte y la cultura. Sin público, todo lo que hacemos deja de tener sentido.

P. Venda el Festival al público potencial de las próximas ediciones.
R. Cumplimos 18 años y la mayoría de edad se celebrará, si toda va bien, con una programación excepcional, con muchas sorpresas y la misma calidad de siempre. Os esperamos la segunda quincena de julio, allí, en Rodalquilar.




Javier Rovira con Rocío Márquez
Javier Rovira (Almería, 1967) inició su formación en su ciudad natal con R. Barco y J. Herreros, para continuarla en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid con Joaquín Soriano y posteriormente en los Conservatorios Europeo de París y Real de Bruselas con N. Wright, E. Moguilevsky y O. Roumchevitch. Obtuvo premios nacionales de Juventudes Musicales y Nueva Acrópolis. Es también licenciado en Filología Hispánica y en 2012 publicó su primera novela, ‘Sesión privada’ (Temas de Hoy, Planeta) Ha ofrecido conciertos en EEUU, Rusia, Australia, Japón, China, Corea, Ghana y distintos países europeos. Como solista ha actuado con la Orquesta Sinfónica de Moscú, Orquesta del Hermitage de San Petersburgo, Orquesta de Canberra, Orquesta Sinfónica de Granada y Orquesta Ciudad de Almería. Actualmente es profesor del Conservatorio F. Moreno Torroba de Madrid.
Javier Rovira | director artístico '17º Festival Clásicos en el parque': " Sin público, todo lo que hacemos deja de tener sentido" Javier Rovira | director artístico '17º Festival Clásicos en el parque': " Sin público, todo lo que hacemos deja de tener sentido" Reviewed by Diario Lírico on 16.8.20 Rating: 5

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