domingo, 7 de mayo de 2017

Mundo Bolo | ...Y seguimos con 'Tosca'

Guadalupe Sánchez (página de la cantante)

Por la soprano y profesora de canto Guadalupe Sánchez

Mi primera 'Tosca' fue en el Teatro Campoamor de Oviedo con Pedro Lavirgen y Antonio Lagar. Nunca llegamos a ensayarla del todo. ¿Cómo hacerlo si me la metí entre pecho y espalda en 20 días? Llegamos al estreno sin haber visto nunca el último acto. Pedro estaba más nervioso que yo, que antes de la función me había arrimado unas fabes con almejas por aquello de coger fuerzas.

Llegamos al teatro y no sé por qué se me ocurrió, viendo unas colchonetas como las que teníamos en el gimnasio del instituto, de unos cinco centímetros de ancho, preguntarle a un tramoya en qué lado del escenario las iban a poner por aquello de saber en qué sitio tenía que caer. El paisano, perplejo, me contestó: ¿qué colchonetas? ¿Para cuándo? Vamos, que no me dio un 'jari' de milagro. Nadie había previsto preparar algo para amortiguar mi caída desde las almenas. Esa fue una de las veces en las que salvé la vida de puro milagro.

La segunda 'Tosca' que recuerdo fue con José Luis Moreno en el Teatro Calderón: vestido tipo Moreno de terciopelo rojo, monísimo de la muerte y pesado de la idem para el segundo acto. Pebeteros maravillosos en la estancia de Scarpia colocados en los laterales del escenario - nunca entendí que pintaban allí unos pebeteros, por muy maravillosos que fueran, debió de confundir la obra con 'La Corte de Faraón' -. El caso es que se llevan a mi amado Mario en la escena anterior a mi aria y yo claro, detrás de él como la soga tras el caldero.

Lo que ocurre entonces es que, con las prisas, me piso el vestido y me arreo un leñazo del 15 empezando mi 'Vissi d'arte' con la piñata pegada al escenario. Poco a poco y buscando el momento, consigo ir levantándome y acabar desplomada en la silla que era el sitio marcado. No me rompí, por la espesura del vestido que actuó de armadura, si no seguramente estoy aún escayolada. Así y todo, la escena debió quedar muy efectista porque al acabar la función y comentar lo sucedido con el director, el maestro Tulio Gagliardo, éste me dijo que al ver la caída pensó que se había cambiado la escena para darle más dramatismo. ¡Pa dramatismo el mío!!!!!!

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