jueves, 7 de julio de 2016

El compositor, guitarrista y profesor venezolano Alirio Díaz fallece a los 92 años

Foto: Alirio Díaz (web)
El compositor, guitarrista y profesor venezolano Alirio Díaz Leal (Caserío La Candelaria, Estado Lara; 12 de noviembre de 1923) ha fallecido en Roma, donde residía con uno de sus hijos, este martes 5 de julio a los 92 años. Según ha informado el ministro de Cultura de Venezuela, Freddy Ñáñez, el maestro será enterrado en Carora, su tierra natal, cumpliendo así su voluntad. Antes del traslado al país americano, se ha organizado un funeral de cuerpo presente en la Chiesa degli Artisti, Basilica di Santa Maria in Montesanto, en la Piazza del Popolo de Roma, el sábado 9 de julio a las 10.30 horas. El músico, que pasó buena parte de su vida en Italia, país al que consideraba su sengunda patria, fue profesor titular de la Academia Chigiana de Siena, hasta el año 1964. Díaz Leal deja un rico legado musical, así como el Concurso Internacional de Guitarra Alirio Díaz, que se celebra cada dos años en Venezuela con la participación de intérpretes de todo el mundo, y el Concurso Internacional de Guitarra Alirio Díaz para Jóvenes Guitarristas, que se realiza en Italia.

Foto: Alirio Díaz (página oficial)
Octavo hijo de padres campesinos, Alirio Díaz Leal nace en La Candelaria, caserío caroreño del Estado Lara de Venezuela, en donde vive hasta los dieciséis años, cuando abandona el hogar familiar para realizar estudios de 4º, 5º y 6º grado en la Escuela Federal Graduada 'Egidio Montesinos' de Carora y posteriormente de solfeo, saxofón y clarinete en Trujillo. Ingresa en la Escuela Superior de Música 'José Angel Lamas' donde, entre otras asignaturas, recibe clases de guitarra de Raúl Borges.

Participa como clarinetista en la Banda Marcial que dirigía el maestro Pedro Elías Gutiérrez, y el maestro Vicente Emilio Sojo, su profesor de armonía, lo incorpora como tenor en el Orfeón Lamas y le consigue un pequeño subsidio del Ministerio de Educación Nacional que, junto con los trabajos profesionales que iba realizando como instrumentista le permiten mantenerse durante el tiempo que duran sus estudios.



A partir de 1950 comienza una brillante carrera como instrumentista de guitarra que le da a conocer en distintas ciudades del país. Decide entonces viajar Europa para realizar un post-grado artístico con la ayuda de una beca del ministerio. En el Conservatorio de Música y Declamación de Madrid recibe clases del compositor y guitarrista Regino Sainz de la Maza y recorre España ofreciendo recitales con extraordinario éxito y estrechando relaciones con intelectuales y músicos (Joaquín Rodrigo, Moreno Torroba, García Nieto, Narciso Yepes, Eugenia Serrano, Federico Mompou, Xavier Montsalvage o Joaquín Achucarro, entre otros).

Foto: Díaz con Andrés Segovia en Madrid en 1985 (página oficial)
Se traslada a Italia para ingresar en los cursos de alto perfeccionamiento de la Academia Musical Chigiana de Siena impartidos por Andrés Segovia, del que llegaría a ser su asistente y sustituto en la propia academia. Asentado en Italia, viaja por todo el mundo ofreciendo conciertos bajo la batuta de directores como Celibidache, Stokowsky, Estévez, Frubek e Iturbi, entre otros. En sus viajes a Venezuela dedica gran parte de su tiempo a la recopilación de cantos de origen popular, muchos de los cuales, luego de cuidadosas armonizaciones guitarrísticas interpretó en sus recitales y registró discográficamente. Este trabajo musicológico se refleja en su libro 'Música en la vida y lucha del pueblo venezolano', en artículos publicados en diversos periódicos y revistas venezolanas y en su obra autobiográfica 'Al divisar el humo de la aldea nativa'.

En 1974 fue establecido el 'Concurso Internacional de Guitarra Alirio Díaz' que rinde homenaje a su dimensión artística y celebra su aporte a la escuela guitarrística nacional e internacional. En el año 1987, recibió el Premio Interamericano de Música otorgado por la Organización de Estados Americanos (OEA). En una entrevista con la periodista y escritora venezolana Milagros Socorro que recoge 'Guitarras para el mundo', el maestro respondía a la pregunta de cuándo abandonaría la guitarra: "Yo no puedo abandonar la guitarra porque ella está dentro de mí, camina en mis zapatos y respira en mi pecho. Si yo quisiera dejarla no podría porque sería ella la que no me abandonaría. Y cómo. Un hombre no puede colgar el alma."

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