lunes, 7 de noviembre de 2016

El Liceu repone un montaje de Pascual tras sus declaraciones en contra del teatro


La coproducción de 'Le nozze de Figaro' que Lluis Pascual dirigió para el Gran Teatre del Liceu y la Welsh National Opera de Cardiff y que el coliseo barcelonés ya presentó en 2008 y 2012, vuelve al teatro este lunes 7 de noviembre. Pascual, que excusó su ausencia en la presentación de la ópera con una carta en la que informaba de sus problemas de salud (a causa de un cólico nefrítico), era esperado para que explicase unas declaraciones realizadas en julio en la revista cultural 'Hänsel y Gretel' en las que se manifestaba en contra de la ópera y del Liceu. La directora artística del teatro, Christina Scheppelmann, lo ha justificado diciendo que ella también "ha dicho barbaridades en algunas circunstancias".

En una conversación con el profesor Antonio Monegal y el periodista Fèlix Riera, el director catalán afirmaba: "Yo creo que Mortier fue el único que consiguió convencer a alguien que la ópera era un arte contemporáneo. Yo creo que no lo es. A mí me parece que es un arte de anticuario, una cómoda del siglo XIX estupenda que la puedes pintar azul y hacer pop. El dinero de la ópera es muy difícil de justificar. El Liceo tiene 47 millones y acaba haciendo 'La Traviata' y 'La Bohème' porque son populares y los podemos vender a los turistas... Pues, a lo mejor tiene que cerrar, ya lo siento, pero..." ("Jo crec que Mortier va ser l’únic que va aconseguir convèncer a algú que l’òpera era un art contemporani. Jo crec que no ho és. A mi em sembla que és un art d’antiquari, una calaixera del segle XIX estupenda que la pots pintar blava i fer pop. Els diners de l’òpera són molt difícils de justificar. El Liceu té 47 milions i acaba fent La Traviata i La Bohème perquè són populars i els hi podem vendre als turistes…. Doncs, potser que tanquin, ja em sap greu, però….")

Pascual añadía: "Sólo estoy en contra de los lugares comunes. Hemos decidido que la ópera es buena y eso es un lugar común ... Hace mucho que escucho decir que el público joven se tiene que interesar por la música clásica. El otro día alguien que yo creo que es quien más sabe de marketing cultural de Europa dijo que no hay nada que hacer, que la música clásica hace muchos años que se alimenta de la gente de entre 50 y 65". ("Només estic en contra dels llocs comuns. Hem decidit que l’òpera és bona i això és un lloc comú… Fa molt que sento dir que el públic jove s’ha d’interessar per la música clàssica… L’altre dia qui jo crec que més en sap de màrqueting cultural d’Europa va dir que no hi ha res a fer, que la música clàssica fa molts anys que s’alimenta de la gent d’entre 50 i 65").



El elenco de esta nueva presentación está compuesto por el barítono húngaro Gyula Orendt (conde de Almaviva); la soprano alemana Anett Fritsch (condesa de Almaviva) que sustituye a la inicialmente prevista Olga Mykytenko, que ha cancelado por enfermedad; la soprano alemana Mojca Erdmann y la tarrasense Elena Copons que se alternarán en el papel de Susanna; el bajo-barítono estadounidense Kyle Ketelsen (Fígaro); y la mezzosoprano italiana Anna Bonitatibus y la gerundense Gemma Coma-Alabert turnándose en el rol de Cherubino. Maria Riccarda Wesseling (Marcellina), Valeriano Lanchas (Bartolo), José Manuel Zapata (Basilio), Vicenç Esteve Madrid (don Curzio), Rocío Martínez (Barbarina) y Roberto Accurso (Antonio).

El montaje, con escenografía de Paco Azorín, ambientado en los años treinta del siglo XX, podrá verse además los días 10, 12, 14, 16, 19 y 20 de noviembre a las 20.00 horas de lunes a viernes, a las 18.00 el sábado y a las 17.00 el domingo.

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