viernes, 10 de junio de 2016

El Real estrena una ópera compuesta en un campo de concentración y revisada con la ayuda de una medium

Foto: Sonia de Munck y Albert Casals
El Teatro Real estrena este viernes 10 de junio la ópera El emperador de la Atlántida o La abdicación de la muerte, del compositor Viktor Ullmann (1898-1944), con libreto de Peter Kien (1919-1944). La obra fue creada en el campo de concentración de Terezín, en 1943, antes del traslado de sus autores a Auschwitz donde ambos fallecieron, Kien de enfermedad y Ullmann asesinado en las cámaras de gas. Las partituras originales fueron editadas por el director Kerry Woodward que contó, según narra en declaraciones a varios periódicos españoles, con la colaboración de una medium que afirmaba ser la amanuense de varios compositores fallecidos y que le transmitió instrucciones del propio Ullmann.

Foto: Ana Ibarra
Viktor Ullman, discípulo de Schönberg y asistente de Zemlinsky, compuso esta breve ópera en un acto para un pequeño grupo instrumental y siete cantantes, debido a las limitaciones del campo de Terezín donde se encontraba. La parodia de Hitler, fácilmente reconocible en el káiser totalitario que protagoniza la historia, las alusiones a Goebbels y a su discurso de 1943 sobre la guerra total, o la inclusión en la partitura de referencias a la llamada 'música degenerada', como el cabaret o el jazz, citas explícitas de obras como ‘Salomé’ o sátiras del himno alemán motivaron que las autoridades nazis censuraran su estreno. Las partituras que Ullmann escribió en Terezín pasaron por varias manos hasta llegar a las de Woodward en 1972. A él se debe la primera edición de El emperador de la Atlántida y el estreno de la ópera en Ámsterdam en 1975.

La partitura original fue rescatada por el bibliotecario del campo, Emil Utizt, quien se la dio a un superviviente de la instalación y amigo de Ullmann, H.G. Adler, quien quiso estrenar la ópera. Un día de 1972 le entregó un manuscrito a Woodward donde "había páginas sueltas y una parte en forma de libro musical pero lleno de correcciones y cambios". En el Museo Nacional de Praga se encontraron además unas páginas manuscritas que el cantante checo Karel Berman, que interpretaba a la Muerte, había copiado en Tezerín para estudiar su papel.

Mientras trabajaba en la obra, Woodward conoció a la medium Rosemary Brown, con la que compartió cinco sesiones en las que, supuestamente, contactaron con el espíritu del compositor que le dictó varias modificaciones a su obra original: cambios en notas y acordes en páginas concretas de una partitura de la que él tenía el único original, correcciones específicas en el aria de la Muerte, "escrita originalmente para clavecín, y en la que quería incorporar flauta, trompeta con sordina, una sección de cuerda y una campana funeral". Sin embargo, según cuenta el director al periódico El Confidencial: "dos semanas después esa campana no sonaba demasiado bien y Viktor me aconsejó que la bajara medio tono", lo que le acabó de convencer de la veracidad de lo que relataba la medium.

El espectáculo que se presenta en el Real es una coproducción del coliseo madrileño con el Teatro de la Maestranza de Sevilla y el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia, donde la ópera se representará en las próximas temporadas. Gustavo Tambascio es el responsable de la dirección escénica de la producción. El reparto está formado por siete cantantes que dan vida a los caricaturescos personajes de la ópera: el barítono suizo Alejandro Marco-Buhrmester, en el papel titular, el bajo alemán Torben Jürgens, interpretando a La Muerte, el bajo-barítono austriaco Martin Winkler como El altoparlante, la mezzosoprano valenciana Ana Ibarra encarnando al tambor mayor, el tenor barcelonés Roger Padullés en el rol del Arlequín, la soprano madrileña Sonia de Munck como Bubikopf y el tenor barcelonés Albert Casals dando vida a Un soldado.


Vídeo: ensayo en el Real
La obra, en una nueva versión para gran orquesta cuya orquestación ha sido realizada por Pedro Halffter —responsable también de su dirección musical—, estará precedida de un Prólogo compuesto por tres obras entrelazadas: 'El canto de amor y muerte del corneta Christoph Rilke', con música de Viktor Ullmann y texto de Rainer Maria Rilke —interpretada por Blanca Portillo—; el 'Adagio in memoriam de Ana Frank' y la 'Pequeña obertura para El emperador de la Atlántida', ambas con música y orquestación de Pedro Hallfter basadas en la 'Sonata para piano número 7' de Viktor Ullmann.

Foto: Blanca Portillo
El argumento, como sintetiza el dosier del teatro "cuenta cómo el emperador de la Atlántida proclama la guerra universal y anuncia que su antiguo aliado, la Muerte, conducirá la campaña. La Muerte, sin embargo, se niega a seguir los planes del emperador y rompe su espada, por lo que los hombres no pueden morir. Por esta razón, los enfermos y aquellos que están sufriendo no encuentran la liberación. La Muerte ofrece volver a la humanidad bajo una condición, que el Emperador se convierta en su primera víctima. Finalmente el Emperador tiene que aceptar, y la gente da la bienvenida a la muerte como su valorado y compasivo amigo".

El emperador de la Atlántida se representará los días 10, 12, 14, 16 y 18 de junio a las 20.00 horas de martes a sábado y a las 18.00 horas el domingo. El precio de las entradas disponibles oscila entre los 23 y los 382 euros.

Como actividad paralela a las funciones de la obra de Ullmann, la Fundación Albéniz acogerá el jueves 26 de mayo el último concierto del ciclo del Real 'Bailando sobre el volcán'. Bajo el título de 'Música de Tezerín' el recital repasará obras de artistas recluidos en campos de concentración, muchos de los cuales murieron finalmente en Auschwitz. Interpretado por la soprano Sylvia Schwartz, contará también con la presencia de Blanca Portillo, que leerá tres fragmentos de textos de Juan Mayorga en un montaje de pequeño formato dirigido por Tasmbascio.

Viktor Ullmann nació en 1918 en la ciudad checa de Teschen, entonces perteneciente al Imperio austrohúngaro y hoy a Polonia. Sus padres, ambos de origen judío, se habían convirtido al catolicismo antes de su nacimiento, por lo que fue bautizado y educado en el cristianismo. Su padre, como muchos judíos conversos, emprendió la carrera militar y durante la Primera Guerra Mundial alcanzó el grado de coronel. Al terminar los estudios, Ullmann se presentó voluntario para cumplir el servicio militar y fue destinado al frente italiano. Consiguió el grado de teniente y obtuvo autorización para proseguir sus estudios.

Se matriculó en Derecho en la Universidad de Viena (donde recibió clases del filósofo y pedagogo Wilhelm Jerusalem) y a principios de octubre de 1918, fue aceptado como alumno por Schönberg, con el que estudió contrapunto, formas musicales y orquestación. En 1936 ganó el Premio Hertzka por su ópera Der Sturz des Antichrist (op. 9). En 1942, ya famoso y con un catálogo de obras musicales que incluía 41 composiciones: tres sonatas para piano, dos ciclos de lieder, una ópera y el concierto para piano op. 25, fue confinado con parte de su familia en el campo de concentración de Terezín, “gueto modelo” de la propaganda nazi donde desarrolló una frenética actividad como compositor, director de orquesta y dinamizador de actividades artísticas hasta su deportación y asesinato en Auschwitz el 18 de octubre de 1944.

Foto: Roger Padullés (Arlequín) y Torben Jürgens (La muerte)

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