viernes, 24 de octubre de 2014

Patricia Kraus | cantautora
"Hablar de una técnica krausiana específica no aplicable a otros cantantes es una leyenda urbana"

Fotos cortesía de Patricia Kraus
Este sábado 25 de octubre, en el segundo de los conciertos que el Teatro Real dedica a conmemorar el 15 aniversario del fallecimiento de Alfredo Kraus, un nombre destaca entre los de todos los intérpretes del recital, elegidos por su especial vinculación con el cantante. Una de las hijas del tenor, Patricia Kraus (Milán, 1965) cerrará el acto con la interpretación de una versión de una de las arias más interpretadas por su padre 'Je crois entendre encore', de la ópera Los pescadores de perlas de Georges Bizet, acompañada al piano por Gherardo Catanzaro y al contrabajo eléctrico por Enrico Barbaro.

Patricia Kraus, nacida en Milán, donde su padre se había establecido por motivos laborales, tiene detrás una sólida carrera como vocalista de jazz, 11 discos en el mercado y es además profesora de canto, pero es más conocida popularmente por haber ejercido su labor de docente en el programa de telerrealidad Operación Triunfo de Tele5 o porque en 1987 representó a España en el Festival de Eurovisión con la canción ‘No estás solo’ de cuya letra es autora.

Defensora como su progenitor de la búsqueda de la excelencia a la hora de interpretar y de la importancia de la técnica para, entre otras cosas, tener una carrera prolongada, cree que puede haber ‘heredado’ de su forma de cantar ‘el fiato’ y los largos fraseos. Describe a un Alfredo Kraus cariñoso, bromista y amante del deporte, sin ninguna de las manías que la leyenda negra atribuye a los divos de la ópera y niega con rotundidad que el cantante tuviese una técnica exclusiva no aplicable a otros cantantes distinta a la española de “posición alta en la máscara y mecanización de la respiración intercostal y diafragmática”.
 
Pregunta. ¿Qué diría si tuviese que presentarse a sí misma?
Respuesta. Básicamente, que soy cantante. Que me dedico a la música y que vengo de una familia de músicos. Además de mi padre, mi tía Carmen, ya fallecida, era mezzosoprano y mi tío Francisco que todavía vive, barítono.

P. Usted comenzó estudiando canto clásico con Lina Huarte y con su propio padre. ¿Por qué ese cambio de rumbo?
R. En realidad no estudié canto clásico, sino técnica vocal. A los 15 años formé mi grupo. Siempre me interesó la música de raíz negra. Y mi padre me aconsejó que estudiase técnica para cantar ese repertorio. Nunca fue mi intención dedicarme a la lírica aunque mi voz tenía posibilidades.

P. ¿Hasta qué punto esa formación le ha ayudado en su carrera?
R. Ha sido fundamental. El jazz requiere también tener una buena técnica vocal, especialmente si quieres tener una carrera prolongada.

P. ¿Qué opinó su familia de esa elección?
R. Nada. Cuando vives en una familia de artistas es totalmente normal que acabes dedicándote a ello. Cuando terminé el bachillerato pasé a consagrarme plenamente a la música y siempre he vivido de ella y de las clases. Conocer la técnica me ha permitido enseñarla.

P. ¿Por qué los hijos de los grandes divos no hacen carrera en el canto?
R. La ópera es un género que te tiene que apasionar, es muy vocacional. En mi generación en concreto, además, hubo un boom con la música de los ochenta que nos enganchó a muchos. Por otra parte supongo que hay un componente de rebeldía que te lleva a buscar cosas diferentes a lo que tienes en casa.

P. ¿Qué hay de Alfredo Kraus en su forma de cantar?
R. No tengo ni idea. Supongo que cierta manera de afrontar el canto, el ‘fiato’, los fraseos largos. Pero mi padre era único, inimitable. Desde luego me gustaría haber heredado algo.

P. Usted empezó en el pop, como una ahijada de su padre, Marta Sánchez, hija de Antonio Campó, también cantante de ópera. ¿Han tenido algún tipo de relación?
R. Somos casi familia. Pero artísticamente cada una hemos seguido un camino diferente. Yo empecé en el pop pero en seguida me pasé al jazz y comencé a investigar con mi voz. Es una carrera más dura, más personal. Marta es una estrella del pop. Nos queremos mucho y tenemos una muy buena relación personal, pero profesionalmente hacemos cosas distintas.

P. ¿Cómo definiría su estilo?
R. Soy básicamente vocalista de jazz, soul y blues, con una manera de cantar bastante personal. Tengo una voz muy grande y mucha gente me dice que “sueno como una negra”. Busco la excelencia y comunicar con el público a través del canto. E intento entretener y que los que vienen a mis conciertos se vayan con buena energía.

P. ¿Quiénes son sus músicos o sus grupos de referencia?
R. Muchísimos. Especialmente las grandes voces: Sara Vaughan, Aretha Franklin, Ella Figgerald, Nina Simone. Siempre me han llamado mucho la atención las voces, supongo que la formación que recibí en mi familia tuvo mucho que ver. Yo llegué a este tipo de música por una colección de discos de ragtime que había en mi casa.

P. Usted versiona arias de ópera. ¿Qué opinaba su padre de algo tan alejado del purismo?
R. Realmente de ópera sólo he versionado una y él nunca la oyó. Es algo que acabo de hacer. Quería grabar versiones de algunas piezas clásicas del jazz y decidí incluir un homenaje a mi padre con esta aria que es una de las que más veces le oí cantar. La otra pieza lírica de la que he hecho una versión, ‘Caro mio ben’ es una canción de concierto.

P. ¿Cómo era Alfredo Kraus en la intimidad?
R. Para mí era mi padre. Una persona muy cariñosa, bastante bromista aunque no lo pareciese. Era un hombre muy normal, no tenía ninguna manía de las que se suelen atribuir a los cantantes de ópera.

P. ¿En su casa sólo se escuchaba ópera?
R. Curiosamente en las casas de los músicos se escucha poca música. Nosotros veíamos poco a mis padres. Antes los artistas pasaban largas temporadas fuera de casa. Mis padres hacían giras muy largas y cuando llegaban lo que querían era descansar.

P. ¿Cómo se preparaba para cantar sus papeles?
R. Estudiaba en casa. Tenía sus partituras, el piano y vocalizaba. Era un gran músico. Realmente cuando yo tuve edad para ser consciente, él ya tenía todo el repertorio estudiado. El día anterior a una actuación permanecía en casa tranquilo. No tenía ningún ritual especial. Y en el camerino siempre estaba con mi madre.

P. Él era nadador. ¿Practicaba deporte habitualmente?
R. Sí, era muy deportista. Todas las noches hacía una tabla sueca de gimnasia y en verano nadaba mucho. 

P. ¿Se puede hablar de una técnica krausiana específica no aplicable a otros cantantes?
R. No. Creo que eso es una leyenda urbana. Yo he estudiado su técnica que no es la ‘suya’ es la española que él elevó a la sublimación y ahora la enseño. Puede resumirse en la posición alta en la máscara y en la mecanización de la respiración intercostal y diafragmática.

P. ¿Hay algún cantante hoy en día que pueda considerarse su sucesor?
R. No creo en esas cosas. Creo que cada cantante es único y especial. Mi padre se especializó en un repertorio que dominaba. Él era único como lo eran Corelli o Gayarre. Y a medida que pasa el tiempo se va apreciando más su grandeza y su talento.

P. ¿Cómo vive actuar en este homenaje y además con una de las arias emblemáticas de su padre?
R. En los 15 años que han transcurrido desde su muerte nunca había participado en ninguno de los homenajes que se le han hecho porque no lo había sentido así. Pero en este momento tenía ganas de poder enseñarle, si es que puede oírla de alguna manera, esta versión del aria. Por otra parte me alegra mucho que se hagan estos conciertos porque creo que mi padre se merece este reconocimiento. Y estoy tratando de no pensarlo mucho para no ponerme nerviosa el sábado, aunque como en el concierto voy a estar rodeada de sus exalumnos y de gente que lo quería, me voy a encontrar en un entorno muy afectivo y tranquilizador. Y, en definitiva, es algo que tenía ganas de hacer y que, con el paso del tiempo puedo afrontar de un modo más sereno.

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