lunes, 31 de octubre de 2016

Luis Cansino, barítono: "Los cantantes debemos aprender a escuchar lo que nuestra voz nos dice en cada momento"

Luis Cansino en Macbeth (cortesía del barítono)
El barítono Luis Cansino (1967), madrileño de nacimiento pero gallego de origen y de corazón (“los gallegos nacemos donde queremos”), ha decidido cambiar los aires agitados de la villa y corte donde reside, por los más tranquilos de Vigo donde vive su madre y parte de su familia. Cansino, que atraviesa un momento dulce en su carrera, reclamado por teatros de Europa y América, traslada su base de operaciones y se muestra feliz de dedicarse a una profesión que le permite vivir en donde quiere.

Luis Cansino (cortesía del barítono)
Comprometido con la lírica española - es conocida su implicación en las campañas en defensa de teatros como el Villamarta de Jerez o temporadas en riesgo como la de A Coruña – denuncia su situación actual y propone medidas como la aprobación de una adecuada Ley de Mecenazgo, la potenciación de la cultura en los planes de estudios, la apertura de los teatros a la sociedad, la colaboración entre teatros y la limitación del gasto, entre otras.

Pregunta. Cambia usted su residencia a Galicia, como otros muchos cantantes que se están trasladando a la periferia. ¿Ya no es imprescindible vivir en Madrid o Barcelona para hacer carrera?
Respuesta. Bueno, tengo la fortuna de dedicarme a una profesión maravillosa que me permite poder vivir dónde desee. Al fin y al cabo los artistas vamos a dónde nos llaman y contratan y no necesariamente tu lugar de residencia y de trabajo deben estar ligados, aunque soy consciente de que cuando un artista es joven y está en sus comienzos, tal vez deba plantearse vivir en una de estas grandes ciudades para tener más oportunidades de darse a conocer y foguearse en los escenarios.

P. Entre los muchos galardones que ha recibido en su carrera, en Vigo le entregaron en 2015 el de ‘Voces del año’, ha actuado allí en varias ocasiones, y en la ciudad olívica tiene muchos seguidores. ¿Se puede decir que es profeta en su tierra?
R. Permítame hacerle una pequeña corrección, más que nada porque no quiero que se enfade nadie (jajaja). El Premio 'Voces del Año', en mi caso, a mi trayectoria profesional, y concedido por la Asociación Española de Amigos de la Lírica, me fue entregado en Pontevedra de una manera, digamos, especial, aprovechando un concierto que allí ofrecía junto a la soprano Juana Castillo (gran amiga, por cierto), porque pensaron que era un hecho bonito que lo recibiese en Galicia, la tierra de mis orígenes, de mis padres, hermanos, mi familia, la mía, en definitiva, porque aunque nací en Madrid y quiero mucho a esta ciudad, yo me considero gallego; además, como suele decirse, “los gallegos nacemos donde queremos”. Pero la entrega, digamos, oficial, se realizó a comienzos de este año en el Gran Teatro de Córdoba junto a los otros premiados, mis queridos colegas Saioa Hernández y Carlos Cosías.

Premio 'Voces del año'
P. Pero el resto de las premisas siguen siendo ciertas.
R. Sí, yo amo a Vigo con todo mi ser, me siento querido allí y siento que tengo un compromiso, cada vez más grande, con todo lo que tenga que ver con la lírica en la ciudad. Es indispensable que, entre todos, logremos que la primera ciudad de Galicia tenga una temporada lírica  cada vez de mayor enjundia porque afición hay para ello como se puede ver siempre que se presenta allí alguna función de ópera y zarzuela. En ese camino y esa lucha, que llevan a cabo con entusiasmo y ahínco, los Amigos de la Ópera de Vigo, estoy a su lado. Lo siento como una obligación, un deber que, además, me sale del corazón.

P. ¿Cómo y cuándo decide ser cantante lírico?
R. Pues, la verdad, fue por pura casualidad porque yo cantaba pop y música melódica! (jajaja). Empecé a estudiar canto con el único propósito de educar mi voz y hubo un momento crucial en el que, mi primera maestra de canto, Sofía Pérez-Santos, me dijo que debía decidir qué hacer y que ella pensaba que si seguía por el camino de la música popular y comercial, la lírica (decía ella) perdería un posible gran cantante.

P. Y le hizo caso.
R. Sí y no me arrepiento, aunque, tal vez, quién sabe, fuera más rico de la otra forma (jajaja). Pero creo que tomé la decisión adecuada porque, para entonces, la lírica se había apoderado de una manera embriagadora de todo mi ser y hoy en día no concebiría ser otra cosa distinta que cantante lírico que es lo que me hace ser y sentirme feliz.

'Verbena' Madrid 1989  (cortesía del barítono)
P. ¿Había tradición en su familia?
R. No de manera profesional. Mi abuelo paterno fue primer bajo del coro de la catedral de Lugo. Aún le recuerdo, muy viejecito, cantando la conmovedora canción gallega 'Negra sombra' con su voz grave, imponente y yo sentado frente a él y pidiéndole que la repitiese una y otra vez, hasta que ya se hartaba y me llevaba a jugar al 'traga la rana' (creo que se llamaba así); una máquina que lanzaba unas bolas y había que evitar o conseguir (ya no recuerdo bien) que la rana se las comiese. También mi madre tenía una voz magnífica de soprano.

P. ¿Ella también cantaba en algún coro?
R. No, pero en mi familia cuentan una anécdota maravillosa sobre ella: dicen que cuando cantaba, su voz se oía desde la carretera antigua que unía Lugo con Corgo-A Xoxa y que un día pasaron por allí los empresarios del famoso 'Circo Price' y al escucharla, quisieron averiguar de dónde venía aquella voz. Llegaron hasta la casa donde vivía y quisieron hablar con mi abuelo pero éste agarró una escopeta y los echó de allí con cajas destempladas diciendo que ninguna hija suya se dedicaría al espectáculo.

P. Muy radical ¿no?
R. Eran otros tiempos, complicados, en los que se veía muy mal y más en aldeas pequeñas que una mujer fuese artista. ¡Imagínese, mi madre, la mayor de 11 hermanos de los cuales sobrevivieron seis, cuyo sueño era ser médico y que le comprasen un piano y, la pobrecita no pudo ni terminar sus estudios primarios!

P. ¿Le apoyaron en su casa cuándo decidió dedicarse profesionalmente a la música?
R. Pues, tal vez, por lo que le contaba sobre sus sueños frustrados, mi madre juró que, si un día, algún hijo o hija suyo quería dedicarse a la música, ella lo apoyaría con todas sus fuerzas. Así que, cuando dio la casualidad de que llegué yo, así lo hizo desde el primer momento, trabajando de manera incansable hasta casi perder la vida para poder darme estudios superiores, que fuese al conservatorio y para comprarme un piano que pagaba a plazos. Por eso siempre diré que es a ella a quien debo todo lo que soy y que, todo ese esfuerzo es lo que me mueve a seguir luchando para llegar a ser lo máximo posible en esta profesión.



P. ¿Tenía un plan ‘b’ por si no triunfaba?
R. No sé si puede llamarse un plan 'b', pero tenía claro que no se me caerían los anillos por hacer otra cosa. Mi madre trabajó hasta la extenuación para que yo pudiera estudiar música. En 1987, a causa de tanto esfuerzo, sufrió una tromboflebitis aguda que casi le quita la vida (era la segunda que padecía, la primera, 19 años atrás). Ella iba a cumplir 61 años y yo me acercaba a los 20. Tuvo que dejar de trabajar por consejo médico, lo que suponía quedarnos en una situación económica muy delicada. Yo estuve a punto de ponerme a trabajar de camarero. Lo tenía claro porque era lo que tocaba. Pero sucedió que el director del colegio dónde había estudiado había abierto en Villaviciosa de Odón un nuevo colegio, el Pax-Casvi, y necesitaban un profesor de música; me contrataron como tal y, lo que son las cosas, ese mismo año, las casualidades de la vida hicieron que se produjese mi debut como cantante lírico, el 27 de agosto de 1987, en una Antología Homenaje a Francisco Alonso, en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, con la Compañía Ases Líricos de Evelio Esteve y Rosa Abril y apadrinado por el entrañable Miguel de Grandy.

'Carmen' México 1991 (cortesía del barítono)
P. Usted estudió con el tenor Pedro Lavirgen. ¿No es cierta pues esa leyenda urbana de que los cantantes deben buscar necesariamente un maestro o maestra de su cuerda?
R. Yo creo precisamente que, en mi caso, me vino maravillosamente poder estudiar con un tenor como Pedro Lavirgen, del que siempre he admirado su manera de decir, su vehemencia en el canto, improntas, por cierto, que pronto se asentaron en mí y de las que me siento muy orgulloso. Y digo que me vino muy bien porque recuerdo que él me decía siempre que nunca pensase en cantar a lo barítono, es decir, tendiendo a oscurecer mi voz de manera artificial; que pensase siempre hacia arriba para conseguir hacerla dúctil.

P. ¿Cuál fue su mejor lección?
R. Recuerdo un día en una clase en su casa, preparando la salida de Juan de 'Los Gavilanes' que después de cantarla una vez, y de descansar un rato, me preguntó si la quería repetir, con las indicaciones que me había dado, cosa que hice y, tras el agudo final, me preguntó cómo me había sentido a lo que yo respondí: “bien, pero me ha costado un poquito más el agudo, ¿no?”. Y claro que me había costado, porque en un descuido mío, había dado indicaciones a la pianista, la gran Mary Carmen Sopeña, para que transportase el aria ¡medio tono arriba! Con lo cual, aquel “para no marchar jamás” se convirtió en un La natural en vez del La bemol tradicional. Con ello quiso demostrarme que tenía la nota, el agudo y que sólo debía aligerar mi canto y no pretender cargar la voz innecesariamente desde el principio del aria. Estará de acuerdo conmigo que es una lección de cabecera para la carrera futura de cualquier cantante.

P. Desde luego.
R. Déjeme añadir algo. Jamás Pedro Lavirgen me cobró un céntimo por sus clases. Esto dice mucho de un grande de la lírica como él y de su generosidad como ser humano.

'Elisir de amor' Teatro Cervantes (cortesía del barítono)
P. ¿Cómo definiría su voz?
R. Pedro Lavirgen decía, en mis comienzos, que yo era el tipo de barítono que los italianos llamaban 'brillante', ideal para el repertorio rossiniano y bel-cantista. Como es lógico, la voz ha ido cambiando con la edad y sin forzarla ha ido encontrando su sitio, su acomodo, hacia un repertorio hoy en día de barítono verdiano. Pero no me pida que la catalogue ni la defina porque soy muy pudoroso y eso se lo dejo a los demás. Habrá a quienes encante y a otros no tanto, pero creo que soy, al menos eso intento, un buen profesional que se entrega en cuerpo y alma y se deja la piel cada vez que sale al escenario. Creo que soy un buen intérprete con un timbre reconocible y creo que bastante penetrante. Ya sobre cuestiones de 'belleza vocal', no soy yo quien debe opinar.

P. ¿Y su técnica?
R. Lo único que puedo decir es que la técnica no debe ser mala si me ha permitido llegar hasta donde estoy, tras ya casi 30 años de carrera que cumpliré el próximo año y cantando el repertorio que estoy cantando. Si algo tuviera que decir de mí es que intento ser muy disciplinado con lo que los directores, tanto musicales como escénicos, me piden.

'La traviata' Bilbao (cortesía del barítono)
P. Además de por la belleza de su timbre, usted es justamente reconocido por su talento escénico. ¿Ha recibido formación teatral específica?
R. Bueno, pues, le agradezco lo de la “belleza de mi timbre” y también lo de mi "talento escénico". No, no he recibido formación teatral específica pero he tenido la fortuna de trabajar con maravillosos directores de teatro y cine que incursionaron en la lírica y de los que he aprendido muchísimo. De ellos y de los maravillosos y maravillosas actores y actrices con los que he trabajado en zarzuela y de los que tanto he aprendido a la hora de decir, de hablar, de expresar y de plantarme en un escenario. ¡Siempre he sido una esponja!

P. Usted comenzo su carrera en la zarzuela (con alguna incursión en la ópera), género en el que tiene una larga trayectoria y ahora está iniciando una brillante carrera en la ópera en lo que parecen mundos no convergentes. ¿Puede ser que los papeles de barítono en la zarzuela estén escritos mayoritariamente para personajes de galanes jóvenes y los de la ópera verdiana, en la que usted parece especializado, para protagonistas maduros?
R. Yo creo que son mundos perfectamente convergentes. El que yo haya empezado teniendo una carrera más importante en zarzuela sólo se debe a que en España, afortunadamente, tenemos este género lírico propio y que es donde encontré más oportunidades para empezar a trabajar. Nada tiene que ver con la edad de los papeles ni de zarzuela ni de ópera. Piense usted que mi primer personaje protagonista fue nada menos que el Vidal Hernando de 'Luisa Fernanda' que canté en abril de 1990 cuando aún no había cumplido los 24 años y que debuté antes incluso que el Joaquín de 'La del Manojo de Rosas', mucho más adecuado por aquel entonces a mi voz y a mi edad. Ya sabe usted, errores de juventud que todos cometemos (jajaja).


'Pagliacci' (cortesía del barítono)
P. ¿Entonces qué deben hacer los cantantes que empiezan?
R.Yo creo que el problema está en que los jóvenes necesitan cantar, sea zarzuela u ópera y hacerlo con personajes adecuados a su voz y a su edad. La falta de oportunidades operísticas hacía que nuestro fogueo fuese en la zarzuela y no siempre cantando los roles convenientes en cada momento. Es cierto que los roles verdianos se corresponden a personajes maduros en su mayoría y con una enorme carga vital pero hay también muchísimos roles de ópera jóvenes, al igual que sucede con la zarzuela.

P. ¿Cuántos títulos de zarzuela ha interpretado en sus casi 30 años de carrera?
R. Pues, si mal no recuerdo, creo que han sido cerca de 40; 38, para ser exacto.

P. Zarzuela u ópera, ¿en cuál se encuentra más cómodo?
R. En ambos. Si llevo reclamando y luchando a lo largo de mi carrera porque no exista diferencia alguna en el trato y la consideración entre ambos géneros, sería absurdo por mi parte, establecerla en este tipo de disyuntiva.



P. ¿Quiénes son sus referentes en la zarzuela?
R. Es evidente que hay un nombre por encima de todos que es el de Manuel Ausensi pero no quisiera dejar de nombrar a otro grandísimo cantante como Antonio Blancas del que he aprendido muchas cosas a la hora de afrontar determinados roles.

P. ¿Y en la ópera?
R. Yo me decantaría por Giuseppe Taddei, Juan Pons, Aldo Protti y Geraint Evans que son mis barítonos de cabecera a la hora de montar un nuevo rol.

'Aida' Brno (cortesía del barítono)
P. ¿Cómo fueron sus inicios?
R. Yo debuté en el verano de 1987, con apenas 20 años. Mis primeras funciones fueron con la Compañía Ases Líricos de Evelio Esteve y Rosa Abril. Luego, comencé a trabajar con otras compañías como la de Miguel de Alonso, con Francisco Saura y Mary Carmen Ramírez en su inolvidable '¡Viva Madrid!' con quienes hice mis primeras largas temporadas en Madrid y en gira, hasta que en 1991 llegó la gran oportunidad con la 'Antología de la Zarzuela' de José Tamayo, en su XXV Aniversario, que me permitió, entre otras cosas, cantar junto a mi maestro, Pedro Lavirgen y a Montserrat Caballé y José Carreras.

P. ¿Qué le llevó a instalarse durante casi siete años en México?
R. Fue precisamente con la gira que la 'Antología de la Zarzuela' hizo a México en el verano de 1991. Tras mi debut en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, esa misma noche, recibí una invitación para hacer una audición al día siguiente con el director artístico de la Ópera de Bellas Artes, Rómulo Ramírez. La audición fue muy bien y me ofreció estar en la siguiente temporada de ópera. Regresé a España y organicé mi regreso a México, donde, además, me había enamorado (fíjese que cosas) y me habían surgido otras oportunidades profesionales. A mi regreso allí, supe de la renuncia por problemas de salud del señor Ramírez y, aunque mi acuerdo verbal con él no se respetó por parte de sus sucesores, decidí quedarme y probar fortuna porque siempre he creído que, cuando hacemos algo transcendental, siempre es por una razón crucial.

P. ¿Nunca se arrepintió de esa decisión?
R.  No, porque en México me forjé como auténtico profesional trabajando al lado de grandes colegas y directores tanto de escena como musicales. Me encantaría nombrarlos a todos pero temo dejarme a alguno en el tintero y no sería justo. Déjeme añadir que, además, a la educación que mi madre me dio basada en el respeto, la honestidad y la integridad, México me hizo en gran parte el ser humano que soy porque allí viví, de primera mano, lo que significa el concepto de la verdadera amistad y de la solidaridad entre amigos en los momentos complicados.



P. ¿Sufrió privaciones?
R. Fueron años difíciles, ya que me tocó padecer la terrible recesión que asoló al país y que casi le lleva a la bancarrota, donde había que racionar la comida, aprender a vivir y a disfrutar también con lo poco que se tenía. De esos años conservo amistades que son para el resto de la vida a pesar que la distancia nos impida vernos.

P. Usted canta frecuentemente en Latinoamérica. ¿A qué cree que se debe ese amor recíproco entre los países hispanoamericanos y los artistas españoles?
R. Imagino que a las señas de identidad y a que somos pueblos hermanos. Para mí, cantar en Latinoamérica es como hacerlo en casa. Tengo grandísimos amigos en México, Colombia, Perú, por citar algunos de estos países, y el cariño que siempre he sentido por parte de los seguidores y el público de estos países es entrañable para mí. Quién sabe si en otra existencia nací o viví allí porque le aseguro que mi vínculo emocional con esos países es enorme.

'Roberto Devereux' (cortesía del barítono)
P. ¿Qué diferencias encuentra entre el público español y el de los diferentes países en los que ha cantado a lo largo de su carrera?
R. Las diferencias no se dan sólo entre los públicos de diferentes países sino también dentro de la propia España. Van ligadas a la forma de ser y de expresarse de cada pueblo, unos más comedidos que otros, pero, al final, si algo gusta, se nota en cualquier sitio y si no gusta, también (jajaja).

P. ¿Qué problemas tiene la lírica en España en estos momentos?
R. Pregunta complicada. A ver, yo creo que, en estos momentos, estamos entre dos fuegos cruzados. Uno, el de quienes nos han hecho mucho daño con la subida brutal del IVA Cultural al 21%., el más alto de Europa, que ha provocado el cierre de numerosos teatros y compañías, y la desaparición de temporadas y la merma en la programación de otras muchas, con la consiguiente falta de trabajo para todos, en especial para los jóvenes que intentan empezar una carrera. En mi época había muchas compañías en las que podías dar tus primeros pasos pero hoy en día la inmensa mayoría han desaparecido y las que subsisten lo hacen ofreciendo sueldos de hace más de 20 años o incluso en plan cooperativa donde se reparte la poca taquilla que se haya obtenido. Esto es lamentable para unos profesionales cuya formación es más larga que la de cualquier carrera universitaria. Y, por otro lado, están algunos recién llegados a la vida política de nuestro país que por no sé qué estúpidos y absurdos perjuicios, consideran que la lírica es una manifestación cultural elitista y han decidido recortar las ayudas públicas, suprimiendo de las programaciones culturales todo lo relacionado con la ópera y la zarzuela o dejándolo en una mínima expresión que bordea lo esperpéntico.

'Marina', Teatro de La Zarzuela (cortesía del barítono)
P. ¿Cómo es posible que se ataque a la lírica desde los dos extremos del espectro político?
R. Unos y otros parecen desconocer la auténtica realidad de quienes nos dedicamos a esto que somos muchos más que los propios intérpretes: son los diseñadores, técnicos, maquilladores, peluqueras, acomodadores, personal de limpieza y vigilancia de teatros, taquilleros y todos los negocios cercanos a un teatro (hoteles, restaurantes, transporte, tiendas) que se ven favorecidos cada vez que hay un espectáculo lírico. Y, lo peor, unos y otros, no parecen querer enterarse ni hacer nada por solucionarlo.

P. ¿Qué soluciones propondría?
R. Soluciones habría muchas y sería imposible detallarlas aquí porque no terminaríamos la entrevista. Creo que urge que de una vez por todas haya una Ley de Mecenazgo de las artes adecuada y atractiva para que las empresas de nuestro país apuesten por la cultura como lo hacen por el deporte, por ejemplo. Evidentemente está el aspecto de la educación; si las artes son mancilladas y encajonadas por lo actuales Planes Educativos, difícilmente conseguiremos que nuestros niños y jóvenes se interesen por ellas. Es importante que los teatros se abran a la sociedad, ofreciendo actividades que acerquen a la gente para que desde niños los vean como parte cotidiana y natural de la vida social y luego de mayores acudan a una función de teatro, danza, ópera o zarzuela con la misma naturalidad con la que van a un concierto de rock o un partido de fútbol. Es importante también que haya una política de incentivo en las entradas que permita que, en determinadas funciones o días, cualquiera pueda acudir a un gran teatro a ver una función de ópera o zarzuela porque sólo así lograremos evitar el 'sambenito' del clasismo.



P. ¿Y qué pueden hacer los programadores?
R. Es importante y esto ya se ha ido produciendo, que se eviten los excesos cometidos durante años en los presupuestos de las temporadas. Fíjese que a España querían venir a cantar todos porque era donde mejor se les pagaba de todo Europa y mejor se les trataba. Y no me refiero sólo a los cantantes, también a los excesos de algunos directores que engrosaban de manera grotesca sus cachés. ¿Cómo, me pregunto, un traje de un personaje, puede costar más que el sueldo de un cantante o bailarín, o se puede hacer una escenografía que luego no sirve por el tamaño y la tiramos o guardamos y hacemos otra? Cosas así se han visto. Y a colación de esto, podría hablar de la necesidad de acabar con divismos absurdos y trasnochados y, entender que la nuestra es una profesión y que como profesionales debemos regirnos, al igual que un médico o un maestro. La humildad, como me decía Pedro Lavirgen, es algo que nunca deberíamos perder.

'Otello', Lima (cortesía del barítono)
P. Son muchos frentes a los que atender.
R. Errores hay y ha habido en todos los sentidos y lo bueno es darse cuenta y tener la capacidad de rectificar. También podríamos hablar de la falta de colaboración tradicional entre teatros. No veo lógico que entre la 'fiebre' por programar un título digamos, no muy usual, y en vez de sentarse a hablar entre varios teatros para abaratar costes, cada uno quiera hacer su propia producción. Creo que en la coproducción está el futuro de muchas de las temporadas en crisis de nuestro país. Confío, en fin, que entre todos pongamos nuestro granito de arena para que todo se solucione y vayan mejorando las cosas.

P. Tras unos años de dictadura absoluta de los directores de escena que imponían físicos antes que voces. ¿Se empieza a buscar excelencia en el canto en la ópera o todavía encuentra reticencias por no tener un físico 10?
R. ¿Se refiere a mí? (jajajajajaja) Mire, yo creo que ni lo de antaño donde la propuesta escénica brillaba por su ausencia en muchos casos (usted recordará como yo esos famosos dúos de amor donde a lo sumo de agarraban de las manos y ni se miraban porque el ego de "a ver a quién se escucha más" primaba más que ofrecer realismo a le escena) ni los excesos de algunas producciones de ahora en las que algunos directores, seguro que por desconocimiento de lo que es la voz, intentan que el cantante haga cosas que sencillamente van en contra del canto. De todas maneras, déjeme decirle que yo soy de los que defienden el máximo realismo posible en la escena porque es lo que otorga credibilidad al espectáculo, lo que hace que el público se lo crea. Lo importante es que se logre el equilibrio entre la escena y la música.

'Simon Boccanegra', Praga (cortesía del barítono)
P. ¿A qué se refiere con 'equilibrio'?
R. Creo que es importante destacar que así como todo el mundo entiende que no puede cantar Butterfly una niña de 15 años, que son los que dice tener la protagonista de esta ópera, tampoco necesita ser japonesa, ni Otello moro, o Aida etíope. “Nel teatro, tutto è convenzionale”, como suele decirse y para eso están las caracterizaciones. Lo que pasa es que, nos guste o no, si hablamos de teatro, y no podemos olvidar que la ópera y la zarzuela son teatro musical, es difícil, sobre todo para alguien que se acerca por primera vez a ver un espectáculo de este tipo, entender que Violetta de 'La traviata' o Mimì de 'La Bohème', que están tísicas, no sean mujeres delgadas.

P. ¿Aunque esa tesis impida a un cantante interpretar papeles que vocalmente podría abordar perfectamente?
R. Por esa razón decidí dejar de cantar Escamillo; la gente no entendería un torero con mi peso, salvo que fuera picador (jajaja). Es bueno tomarse estas cosas con sentido del humor, pero entender que nos guste o no, hay determinados roles que requieren un físico determinado, al igual que una edad determinada. Y si criticamos que una mujer gruesa sea Violetta, también hemos de hacer lo mismo con un joven que decide cantar, por ejemplo, Rigoletto con 25 o 30 años porque, en ambos casos, no hay credibilidad. Si criticamos, critiquemos todo. Eso sí, lo que siempre defenderé, es que la voz prime sobre cualquier otra cosa.

Cansino en 'Nabucco' (cortesía del barítono)
P. ¿Con qué criterio elige las obras que va a interpretar?
R. Creo que los cantantes debemos aprender a escuchar lo que nuestra voz nos dice en cada momento; la voz va ligada a nuestra propia vida y a nuestras experiencias personales. Hay que saber escoger el momento, tanto de cuándo incorporar un nuevo rol, como de cuándo dejar de cantar otros. Por ejemplo, en su momento decidí que debía dejar de cantar Joaquín de 'La del manojo de rosas' o Juan Pedro de 'La rosa del azafrán' y no por una cuestión vocal, ya que podía seguir cantando ambos papeles sin problema, sino por un sentido de la lógica teatral. No se puede, a los 49 años, querer seguir haciendo de estudiante universitario, salvo que esté haciendo su 18º máster, o de joven 'ayudaor' de campo, cuando ya estaría para tener varias fincas en propiedad (jajaja). Y lo mismo se me ocurre con un Marcello de 'La bohème' o un Figaro de 'Barbiere'. Son roles a los que debes saber decir adiós y agradecerles, si los has cantado, todo lo que te han dado.

P. ¿Pasa lo mismo con los nuevos papeles que añade a su repertorio?
R. Exacto, de la misma manera la voz te va marcando qué otros personajes, por tu físico, tu propio estado vocal y también anímico y de experiencia vital, es momento de incorporar. Es muy difícil captar toda la carga psicológica de un rol, como por ejemplo, Rigoletto, Germont, Macbeth o Nabucco, cuando eres joven porque, desde mi punto de vista, ni tu psique ni, desde luego, tu voz están preparados para ello. Yo, por ejemplo, debuté Rigoletto con 32 años y tengo que decirle que con mucho éxito, pero me di rápidamente cuenta que no debía seguir por ahí y me hice la promesa de no abordarlo, al menos, hasta cumplir los 40, momento, por cierto, en el que volví a cantarlo y no fue hasta un par de años después cuando sentí que la voz estaba lista para incorporarlo a mi repertorio de manera definitiva. Y lo mismo podría hablarle de Scarpia que no he debutado hasta hace apenas tres años.



P. ¿Qué nuevos papeles se plantea incorporar?
R. Estoy en un momento de mi carrera en el que, desde hace seis o siete años, están llegando los grandes roles verdianos y veristas. Imagine que salvo Rigoletto y Germont, que debuté antes, los otros siete roles verdianos que ya he cantado los he incorporado entre 2009 y la actualidad, y lo mismo ocurre con roles veristas como Alfio, Tonio, el ya mencionado Scarpia, o Barnaba. Junto a ellos, he encontrado un aliciente y un complemento ideal a mi voz y a mi crecimiento como artista en roles bufos como Falstaff, Dulcamara, Sulpice o Leporello, incorporados también en este mismo periodo. Respecto al futuro, hay debuts ya programados como el conte di Luna de 'Trovatore', don Carlo di Vargas de 'La forza', o Gérard de 'Andrea Chénier'. Y ya, en el deseo, le confieso que espero incorporar en un futuro roles bufos como Schicchi (ya tuve la experiencia como cover en la reciente producción del Real y disfruté muchísimo) o don Pasquale, y en el terreno más dramático me encantaría incorporar il Doge de 'I due Foscari', y, como un sueño, el Holandés. Pero, soñar, no cuesta nada y ya que usted me lo pregunta, pues yo lo digo (jajaja).

P. ¿Algún sueño profesional por cumplir?
R. Cuando comencé mi carrera y leía las biografías de los grandes cantantes longevos me decía “si he debutado con 20 años, puedo estar hasta los 70 cantando y celebrar 50 años de carrera”. Hoy en día, cuando estoy a punto de cumplir 30 años de una carrera de la que me siento muy satisfecho y orgulloso, aunque siempre se podía desear más, lo que espero es estar todo el tiempo que la voz y la salud me lo permita (que, espero, sean aún muchos años) pero sin marcarme tiempos ni metas. Quiero seguir siendo feliz cantando y hacerlo a ser posible donde quiera y, desde luego, donde se me quiera.


'Elixir de amor', Agao (cortesía del barítono)
P. ¿Y dónde es eso?
R. Me gustaría en mi país comenzar un periodo que se vuelva ya estable en el que mi presencia en las temporadas líricas sea habitual porque creo que me lo he ganado con mi entrega y profesionalidad. Quiero seguir cantando en el Real y La Zarzuela, en las temporadas de ABAO, de Oviedo, de Maestranza; regresar a Las Palmas o Valladolid y hacerlo en el Licèu o Les Arts. Y le confieso que me encantaría cantar en las temporadas de Tenerife, Palma o Sabadell donde aún, aunque parezca increíble, no lo he hecho. No quiero olvidarme de lugares muy queridos para mí como el Villamarta de Jerez, Coruña, AGAO, el Cervantes de Málaga, Irún o Alcoy, para los que siempre intentaré encontrar un hueco cuando precisen de mis servicios, y, por supuesto, Vigo, donde ya he dicho que mi compromiso es absoluto. En cuanto al exterior, espero continuar y acrecentar mi presencia en los escenarios europeos y de Latinoamérica (Reino Unido, Perú, Repúblico Checa, Italia, Austria, Alemania) y me encantaría regresar en algún momento a México o cantar en la Ópera de Colombia, ya que allí sólo he cantado zarzuela. Y todo lo que tenga que venir, que será lo que tenga que ser, ¡y seguro que todo bueno!

P. ¿Cuáles son sus próximos proyectos?
R. Por lo pronto, terminar el tour de la producción de 'Macbeth' de la Welsh National Opera que está recorriendo ahora determinados escenarios británicos, y continuar con la las representaciones de 'Nabucco' en la temporada del National Theatre Brno, en República Checa, en segundo más importante del país y cuarta temporada consecutiva cantando allí este rol. Y en los próximos meses seguiré con 'Nabucco' en esta nueva producción firmada por Ignacio García para Producciones Telón que acabamos de estrenar con enorme éxito en Málaga y Vigo, y mi presencia en el Real para final de temporada con Scharpless de 'Madama Butterfly' en una maravillosa producción de Mario Gas que ya hice hace cuatro años en Sevilla. Del resto de proyectos, por respeto a los tiempos de cada teatro, si me lo permite, de momento, voy a mantenerme en silencio y los iré anunciando en su momento.


2 comentarios:

  1. Me gusta mucho como canta este barítono y.....además sabe hablar.

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    1. Muchas gracias, estimado Diego! Un cordial saludo. Luis Cansino

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