miércoles, 12 de julio de 2017

Los tribunales condenan al Liceu por vulnerar el derecho a la libertad de expresión de un miembro del coro

Imagen de la campaña de Change.org

La Fundació Gran Teatre del Liceu ha sido condenada por vulnerar el derecho a la libertad de expresión de uno de los miembros del coro del teatro, despedido mientras estaba en situación de excedencia voluntaria. La sentencia del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya que confirma otra del Juzgado Social número 25 de Barcelona ha devenido firme al no admitir a trámite el Tribunal Supremo el recurso presentado por la institución. El tenor Jordi Mas Ferrer, que formaba parte de la plantilla del teatro desde 2001, fue despedido por publicar en su página de Facebook críticas a los elevados sueldos de los directivos del coliseo, la falta de transparencia y el nepotismo en la selección de personal y un presunto trato de favor respecto a la contratación del coro de Intermezzo en el que cantaba la esposa del ex presidente José Luís Rodríguez Zapatero, Sonsoles Espinosa.

El fallo en primera instancia consideraba que las manifestaciones del cantante estaban dentro del derecho fundamental a la libertad de expresión por lo que su despido era nulo. En la sentencia se condenaba al teatro a readmitir al trabajador en su puesto de trabajo anterior a la situación de excedencia voluntaria, al abono de los salarios de tramitación devengados desde la fecha de despido hasta su efectiva readmisión y al pago de una indemnización por daños morales de 6.251,00 euros. La sentencia del Tribunal Superior de Justicia admite en parte el recurso del coliseo y condena a la empresa a que reponga al trabajador en la situación de excedencia que tenía en el momento en que fue despedido, y no a la reincorporación a su puesto de trabajo anterior, por lo que ya no está obligada al pago de los salarios de tramitación, aunque sí al de la indemnización.

Mas recibió una carta de despido en marzo de 2014 por cometer lo que la empresa estimó "una falta laboral muy grave"  (ruptura de la buena fe contractual) al considerar que sus comentarios en redes sociales eran "de carácter injurioso y atentatorio contra la honorabilidad de terceros, contra personas que desarrollan o han desarrollado tareas en la Entidad". Tras el fallo en primera instancia que obligaba al Liceu a reincorporarlo a su puesto de trabajo, el teatro optó por pagarle su sueldo impidiéndole volver al teatro, sueldo que dejó de abonarse a tenor de la modificación realizada por el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya que devolvía al cantante a la situación de excedencia en espera de que se convocase una plaza de tenor a la que él tiene derecho preferente.

En la actualidad, el Liceu niega a Mas la posibilidad de volver a su puesto de trabajo convocando plazas de todas las cuerdas excepto de tenores, cubriendo las necesidades de los mismos (en estos momentos y por distintas causas el coro sólo cuenta con ocho titulares activos de esa cuerda) con contratos temporales que se repiten a lo largo de la temporada. Por esta razón, el cantante representado por abogados del Col-lectiu Ronda, ha presentado nueva demanda contra el teatro que se verá en los tribunales en marzo de 2018.

Jordi Mas ha iniciado una campaña de recogida de firmas en Change.org en la que solicita la dimisión de los responsables de la Fundación que han vulnerado su derecho a la libertad de expresión y para que se hagan públicos los sueldos de distintos altos cargos que tienen relaciones familiares o de amistad con importantes dirigentes políticos catalanes. Según las últimas cuentas anuales de la Fundación Gran Teatre del Liceu, la alta dirección, que dirige Roger Guasch y que está compuesta por nueve personas, ganó 962.000 euros brutos en 2016.

Entre los directivos señalados por el denunciante se encuentran Helena Roca (alto cargo en mecenazgo del Teatro), hija del que fue presidente del Grupo Parlamentario Catalán en el Congreso de los Diputados desde 1977 a 1995 y concejal de Barcelona, Miguel Roca; el gerente musical Joaquim Badia que, en palabras de Mas, "heredó el cargo de su suegra, Roser Trepat, gran amiga de Jordi Pujol y que también colocó en la dirección a su sobrino"; el exdirector artístico Oriol Aguilá, hijo de los socios de Marta Ferrusola en la desaparecida empresa Hidroplant; el director de recursos humanos del Liceu, Jordi Tarragó, ex exconcejal de ERC en Molins de Rei que entró "en la época del gobierno tripartito en la Generalitat" y la jefa de prensa del teatro hasta 2015, Carme Urgell, mujer del exconsejero de Economía, Antoni Castells.

El tenor despedido denuncia también el trato de favor a Sonsoles Espinosa (esposa del expresidente Rodríguez Zapatero por parte del director del coro José Luís Basso, que también hizo pasar a su pareja, Fabio Ferrari, desde la figuración a un puesto de cantante en el coro del teatro. Este aspecto ha sido confirmado a este medio por dos excoristas de la institución que relatan como durante la interpretación de 'La dama de picas', que contaba con el refuerzo del coro Intermezzo, dos componentes del coro del Liceu fueron privadas de sus trajes y por tanto de la posibilidad de participar en la función, para cedérselos a Espinosa y a su amiga (que en el teatro era conocida como 'la dama de compañía') en un número de la ópera en la que sólo participaban intérpretes del coro del Liceu.

La sentencia recoge en sus 'Antecedentes de Hecho' los siguientes fragmentos tomados de la página de Facebook de Mas:

El dia 24.01.14 escribió "La banda del G.T.P. del Liceu" escrito en el que calificaba de corruptos al director del coro del teatro, Basso; al de la orquesta, Pons y al director de RRHH, Tarrago con las siguientes palabras:  "no hay que ser demasiado listo para ver la pinta de mafiosos que tienen todos juntos" ("... no cal ser massa llest per veure la pinta de mafiosos que fan tots plegats"). En el escrito "El paso de Sonsoles y Basso por el Gran Teatre del Liceu" acusa al director del coro de trato de favor a la señora Sonsoles Espinosa contratando al coro al que pertenecía, acusando al director del coro de "cobrarse" el favor prestado marchando de gira por Sudamérica con ella, calificando el hecho como "quizás el más gran enchufe del Liceu realizado con la connivencia de Marco, Matabosch, Roser Trepat y Josep Pons". En el mismo escrito afirma: "por cierto, el teatro aún no ha publicado sus sueldos pagados por todos los catalanes y catalanas. Quizás entonces valoraríamos si hay que pagar 10.000, 15.000, 20.000 o 30.000 euros mensuales a estos directivos".

En el escrito titulado: "¿Santa Cecilia o Santa Lucía? Los sueldos de la mal llamada alta cultura" comenta que el diario Ahora comienza a publicar el tema de los sueldos de altos cargos y se queja de que no han salido los de ningún directivo del Liceu, preguntándose por qué el Gran Teatre del Liceu esconde sus sueldos, por qué no los publican, "¿todos estos grandes personajes que declaran a los medios que la cultura está en crisis, qué han cobrado ellos los últimos 10 años? ¿Todos estos comportamientos de endogamia gremial no los podemos calificar de mafiosos? ¿Alguien los investigará?".

En el post encabezado por la frase "¿Dónde estaba el Teatro del Liceo el sábado? Dice lo siguiente: "La primera institución cultural del país, donde estaba el día del concierto por la Libertad? El Gran Teatro del Liceo, que continúa recibiendo, a pesar de la corrupción, los enchufes y la nula transparencia de sus directivos y dirigentes (recordemos que Basso enchufó a Sonsoles Espinosa y jovencitos de figuración, Roser Trepat puso a su yerno de gerente musical, que hay sueldos que pasan de 10.000 euros mensuales con dinero público sin que se produzca ninguna dimisión) millones y millones de dinero de los bolsillos de los catalanes, ¿dónde estaba toda esta peña el sábado?".

Finalmente escribe: "Del paso del Sr. Marco por el Gran Teatro del Liceo se recordarán, entre otras, las siguientes cosas: la opacidad, a pesar de los sueldos millionarios de toda la dirección (recuerden que el Teatro del Liceo lo pagamos todos); la supeditación a Sindicatos y miembros del Comité de una bajeza moral indescriptible; la opacidad ante los casos de corrupción y enchufes por parte de la señora Trepat, ex directora de Gerencia Musical (su yerno cobra ahora este sueldo) o del director del coro, José Luís Basso con su amiga Sonsoles Espinosa, entre otros, con miles de testigos mirando el espectáculo y un director de Recursos Humanos que sólo hizo cuatro aspavientos por el pasillo para disimular todo... ".

Jordi Mas está en posesión de los títulos superiores de canto y piano. En la temporada 2001 debutó en el Liceu con un rol en 'I puritani'. En 2.002 ganó las oposiciones entrando a formar parte del coro del teatro interviniendo en varias ocasiones como solista. Últimamente ha creado 'La Fábrica de Lied' que programa 'lieder' en diferentes espacios del Montseny para dar a conocer este género.

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