miércoles, 5 de abril de 2017

La segunda edición de la 'Zarzuela Solidaria' llega al Teatro Calderón de Valladolid


La segunda edición de la 'Zarzuela Solidaria' llega este miércoles 5 de abril a las 20.30 horas al Teatro Calderón de Valladolid con el objetivo de recaudar fondos para el Banco de Alimentos de la ciudad. En el evento se interpretará la obra de Ana María Rodríguez 'El espíritu de la Zarzuela' con música de Federico Chueca. El importe de las entradas, cuyo precio es de 10 euros, se entregará integramente al Banco de Alimentos y además se ha habilitado una fila cero para los que no puedan asistir pero deseen hacer donaciones.

El reparto incluye a Ana María Rodríguez (Lola Ruiz), José Sanz 'Rudo' (Gonzalo Chueca), Francisco Pahino (Julio Ruiz), Nuria Lloreda (La modista), Santiago de Miguel (El de la lluvia), Mª Jesús Asensio (La de la lluvia), Francisco Argüello (Espíritu 1), Josefina González (Espíritu 2), Edu Muñoz (Espíritu 3), Pedro Zamora (Neptuno), Carlos de Francisco (Camarero viejo), José Luis Espinilla (Camarero joven), Ana Fernández (La chata), Marali Sánchez (La pelos), Geles Ortega (La del Avapiés), Mati García (La soprano), Luis Fernández (El tenor), Javier M. Iturrate (El funcionario), Hilario Barrera (Federico Chueca), Antonio Rodríguez y Angelines Vaquero (Clientes y espíritus), Pilar Redondo, Alicia Vallejo, T. Fuente y Mª Ángeles Álvarez (Clientes reales), Coro de Amigos de la Zarzuela de Valladolid (Espíritus o fantasmas).

El pianista José Ramón Echezarreta acompañará las intervenciones de solistas y coro. La dirección musical corre a cargo de Dorel Murgu y la escénica de Pedro Zamora. En la web del teatro se resume la trama de la obra: los dos protagonistas, Lola y Gonzalo, son descendientes de Don Julio Ruiz y Don Federico Chueca. Lola ha viajado a Madrid, porque ha recibido como herencia 'El Cafetín de la Plazuela'. "Local con mucha solera, que además incluye las viviendas de la parte superior, protegido por Patrimonio y Bellas Artes, que no sólo no se puede demoler, sino que hay que conservarlo en pie y sin que se caiga, gastos incluidos".

Como Lola no puede afrontar los gastos de mantenimiento de su café, se pone en contacto con un agente inmobiliario, Gonzalo, para intentar venderlo. Éste intenta convencerla para que lo rehabilite y lo explote como café teatro, "a lo que ella se niega, pues le confiesa que el sitio está embrujado, y las noches que se ha alojado ahí, han sido un calvario: hay humedades, rezuma agua por todos los rincones, tanto es así que se le ha aparecido hasta el mismo Neptuno, oye coros, oye voces". Ante la incredulidad de Gonzalo, Lola lo invita a pasar una noche en el local y allí comprueba que en efecto, se le aparecen Neptuno y más gente y consigue convencer a Lola para que abra el café 'a la antigua' para utilizar a los espíritus como artistas.

En el acto segundo, ya con el café a lo antiguo, los espíritus cantantes plantean a sus empresarios una especie de convenio laboral: "el compromiso de que los dejarán vivir allí para siempre, en la parte superior de la casa, nada de exorcistas, nada de conjuros, nada de ristras de ajos, nada de reformas agresivas del edificio, todo debe mantenerse como si el tiempo se hubiese congelado en el pasado siglo". Todo acaba con un final feliz: "Gonzalo y Lola se entienden, tanto en el terreno empresarial como amoroso y los espíritus consiguen su convenio laboral".

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