domingo, 12 de febrero de 2017

Mundo Bolo | Un dúo para perro y tenor que Strauss nunca escribió

Otxandiano con Martinico (cortesía del autor)

Por el cantante del coro de la Ópera de Bilbao Jesús Maria Otxandiano Rodríguez

Bilbao, enero de 2000, se iba a representar 'Der Rosenkavalier' de Richard Strauss. Desde hace muchos años, la ABAO encarga los papeles de partiquinos a miembros del coro capaces de llevar a buen puerto cualquier partitura, así que, siguiendo esa costumbre, en esta ocasión el papel de 'vendedor de animales' le cupo en suerte a un tenor primero, muy buen cantante, Fernando de la F.

El eficacísimo y eterno ayudante de regidor y conseguidor de imposibles, Luisito López, contaba para la función con el perro de Javierito Caturla (q.e.d.), un gran maltés de nombre 'Martinico'. Este can tenía todos los masters del mundo en educación, docilidad y saber estar en un escenario, así que intentaron asignárselo a Fernando. Pero había un pequeño problema, 'Martinico' sólo quería estar con su dueño, con nadie más, así que Luis y los demás, nos fuimos a la caza de otro perro de similares características.

Afortunadamente un amigo común tenía otro maltés, así que llegado el día de la función, ya estaba preparado Javierito con 'Martinico' y Fernando con... el otro. Luis, con su auricular en la oreja, su partitura de piano forte en la mano izquierda y su inseparable linterna en la mano derecha, comenzó con la sacrosanta liturgia: "Prevenidos, cinque, quattro, tre, due, última, VIA". Y allí salieron los dos con sus respectivos canes. Mientras paseaba por el escenario, Fernando cantó su primer pregón sin ninguna incidencia. El problema surgió cuando el tenor Aquiles Machado empezó a cantar su parte de 'cantante italiano': entonces el perrillo de Fernando empezó a acompañarlo con una cadencia suave y audible "aaaauuuuuuu", "aaaauuuuuu". Cuando Fernando cantó su segundo pregón, el maldito peludo volvió a permanecer callado, pero cuando Aquiles comenzó de nuevo con su canto, otra vez se dejó oír el "aaaauuuu" doblando su voz. Al día siguiente todas las crónicas contaban la historia del perro cantante como una anécdota jocosa.

Segunda función; los mismos protagonistas Fernando y Javi con sus respectivos perrillos y Luisito comenzando con la liturgia: "Prevenidos, cinque, quattro, tre, due, última, VIA"; en ese momento Fernando dejó al perro en el suelo le dio una pequeña palmada en el rabo y éste salió corriendo hacia su verdadero dueño que estaba entre cajas. Luisito y Javi le apremiaron casi gritando: "coge al perro, coge al perro" y Fernando con un pie en el escenario y una flema digna de las Islas Británicas, medio vuelto hacia ellos, soltó una frase lapidaria: "somos vendedores ¿no?, pues ya hemos vendido uno" y sin esperar respuesta salió a escena, cantó su pregón y Aquiles Machado pudo cantar su parte sin acompañamiento perruno.


Con el título de 'Mundo bolo', esta sección de Diario Lírico, para la que solicita la colaboración de sus lectores, tiene periodicidad semanal y en ella tienen cabida, siempre con tono de humor, las experiencias vividas por cantantes e instrumentistas en audiciones y actuaciones. Los que deseen participar pueden enviar sus relatos al correo electrónico redaccion@diariolirico.es indicando si quieren firmar su colaboración o permanecer en el anonimato. Es posible adjuntar fotos para ilustrar la historia narrada.

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