sábado, 28 de enero de 2017

Antonio Amengual | empresario: "Los ensayos son el ‘leitmotiv’ de una función, sin ellos no se puede trabajar"

Amengual (fotos facilitadas por distintos miembros de la compañía)
Desde su tranquilo retiro, el exempresario y director de zarzuela Antonio Amengual (La Línea de la Concepción, Cádiz, 15 de enero de 1936) recuerda con nostalgia su pasado como director: “el escenario es algo que no se olvida jamás y que sigo echando de menos”, aunque agradece haber dejado atrás los problemas que acarreaba estar al frente de una empresa deficitaria. Hijo de la pareja de actores Ana Sillero y Guillermo Amengual, el futuro empresario ingresó a los 16 años en la Compañía Lope de Vega de José Tamayo, de la que formaba parte su madre, con la intención de financiarse unos estudios que la pasión por el teatro le llevó a abandonar. 

Tras 22 años como ayudante del reputado director teatral, de la mano del cual descubrió y se enamoró de la zarzuela, Amengual creó su propia empresa, la Compañía Lírica Española con la que, durante 32 años llevó el género lírico español por todos los rincones de España. Convencido de que la zarzuela no puede subsistir por sí sola, cree que las Administraciones deben prestarle ayuda económica pero dando total libertad de actuación al creador. Orgulloso de haber dado su primera oportunidad a cantantes que hoy triunfan en los escenarios de todo el mundo, recomienda a los jóvenes que empiezan: “devoción y entrega” porque, asegura, el dinero llegará después y confía en la utilidad de los ensayos para lograr una buena función.

Pregunta. ¿Cómo vive la jubilación alguien tan activo como usted?
Respuesta. Vamos a ver, en mí se juntaban dos personas distintas: el empresario y el director de zarzuela. Para el empresario todo eran problemas, problemas y problemas, así que la jubilación ha sido un descanso que llevo muy bien. El director en cambio la lleva muy mal, porque el escenario es algo que no se olvida jamás y que sigo echando de menos.

P. ¿Por qué decide retirarse?
R. Empecé a tener problemas de salud que se juntaron a los problemas económicos de la empresa. Así que lo dejé por prescripción facultativa. Aunque afortunadamente aquellos problemas médicos han desaparecido y ahora estoy muy bien.

Compañía Lírica Española con Antonio Amengual

P. Su hija colaboraba con usted en la empresa. ¿Por qué no ha seguido sus pasos?
R. Eso es algo que le he preguntado muchas veces. No quiso. Ella siempre dijo que el día que yo lo dejase, lo dejaba también. A pesar de que siente pasión por la zarzuela. Mis dos hijas la sienten, de hecho la otra, la que es médica, cantaba conmigo en el coro en su tiempo libre.

Antonio Amengual
P. ¿Cómo ve ahora el mundo de la zarzuela en España?
R. Te contesto como aquel médico: “¿Le digo la verdad o lo dejamos que se muera tranquilo?”. Mientras las altas esferas no se conciencien de que la zarzuela es el género por excelencia de nuestro país y una parte importantísima de nuestra cultura no habrá nada que hacer, porque está claro que por sí sola no puede subsistir.

P. ¿Entonces propone que haya intervención pública?
R. Con matices. Hace falta ayuda económica, pero sin cortar la inspiración del creador. Porque si a mí me dicen qué obras tengo que dirigir, cómo tengo que hacerlo y a que cantantes tengo que contratar ¡qué dirija otro!

Óscar, Amengual y Édgar

P. ¿Qué opina de las representaciones de zarzuela acompañadas de piano?
R. La zarzuela necesita orquesta, aunque no sea grande, pide una orquesta. Que se hace con piano por razones económicas, bueno. Pero no es lo que debe ser.

P. Hijo de la actriz Ana Sillero y del actor Guillermo Amengual y sobrino de actores y productores teatrales. ¿Tenía opción de dedicarse a otra cosa?
R. No, evidentemente con esos antecedentes yo era carne de escenario. A pesar de lo cual empecé a estudiar Derecho y estudié hasta segundo o tercero, no me acuerdo bien.

P. Pero a los 16 años ingresa en la compañía de José Tamayo donde permaneció durante 22 años.
R. Sí, entré en Tamayo para poder pagarme los estudios, con la idea de permanecer allí hasta poder salir adelante. Al principio no estaba a jornada completa, pero cuando me ofrecieron la dedicación plena, me lo pensé un día y ya no hubo marcha atrás.

Coro femenino

P. ¿Y la zarzuela?
R. Yo empecé con el teatro, que era la tradición en mi familia y así fui ayudante de Tamayo y secretario técnico del Teatro Español. Mi idea entonces era ser director de teatro y concretamente de teatro clásico, que era lo que me gustaba y me sigue gustando. Pero un día Tamayo necesitó que le echara una mano en su temporada de zarzuela porque el personal que trabajaba con él no estaba disponible y me enamoré perdidamente del género y ya no la abandoné nunca.

P. En 1974 crea la Compañía Lírica Española. ¿Qué le lleva a dar ese paso?
R. Llevaba 22 años con Tamayo y empecé a pensar que algún día él se retiraría y entonces, ¿qué iba a ser yo? ¿de profesión ayudante? El día que lo dejé tuvimos un disgusto, porque él quería que siguiera, pero se dieron las condiciones y ¡adelante! Los principios fueron muy duros, pero lo conseguí.

P. ¿Cuál es el mejor recuerdo que guarda de esa etapa como director y empresario?
R. Todos mis recuerdos con mi amada compañía, con mi gente son buenos, no sé si porque realmente lo fueron todos o porque los malos se me han olvidado. La compañía era un grupo más de amigos que de trabajadores, aunque a la hora de trabajar todos lo hiciéramos y me incluyo en ese ‘todos’.
La compañía
P. ¿No hay ninguna función que destaque especialmente?
R. Quizás destacaría la primera vez que la compañía actuó en el Teatro de la Zarzuela - la compañía titular actuaba en invierno y en verano lo hacían otras compañías- dirigida por el maestro Moreno Torroba. O la vuelta a Eapaña que hicimos con ‘Luisa Fernanda’, también dirigidos por Moreno Torroba, con gran disgusto de su familia, porque él ya era muy mayor y tenían que acompañarlo.

P. ¿Y la peor experiencia?
R. No se me va a ir de la cabeza en la vida el accidente de tráfico de uno de los autobuses de la compañía volviendo de una función en Gijón, en el kilómetro 178. En el que no sólo viajaba un personal técnico muy querido, sino mi propia hija. Eso no se me va a olvidar en la vida.

Luis Cansino y Antonio Amengual
P. ¿Qué se siente al ver triunfar en el escenario a jóvenes cantantes a los que ustedes han dado su primera oportunidad?
R. La mayor alegría y la ilusión de mi vida. Cada vez que veo en los escenarios a tanta gente que empezó conmigo: María José Moreno, Carlos Marín, Luis Cansino y tantísimos otros. Y cito a estos porque son los primeros que me vienen a la cabeza, porque María José Moreno da la casualidad de que comentó en una entrevista que en el accidente ella hubiera ido en ese autobús porque siempre volvía en el de los técnicos porque iba más vacío.

P. ¿Qué aconsejaría a los jóvenes que quieran iniciar una carrera en el mundo del canto?
R. Devoción y entrega. No pueden pensar en el dinero que van a ganar, eso ya vendrá a su tiempo. Devoción y entrega y nada más.

P. Además de pagador puntual. ¿Es consciente de la fama que tenía entre sus trabajadores?
R. De cascarrabias y gritón (jajajaja). Mi mujer dice que todavía no se me ha quitado. De vez en cuando me dice: “Le gritabas a todo el mundo y lo sigues haciendo”.

Antonio Amengual

P.
¿Le queda algún sueño por realizar?
R. Pues sí, tengo un sueño que ya no se realizará nunca. Dirigir la orquesta. Aunque alguna vez lo he hecho en algún ensayo y me decían: “no estás mirando la partitura”. Y yo contestaba: “noooo, que yo mido por palmos, lo que pasa que me la sé de memoria”.

P. Usted se sabía todas las obras de memoria.
R. Sí, sobre esto le voy a contar una anécdota. Una vez estaba con Tamayo en San Sebastián haciendo ‘Carmen’ que dirigía Frubeck de Burgos y el maestro me llamó a su camerino un día a las 12 de la mañana para que le dijera dónde iban a estar colocados los solistas y el coro. Yo se lo fui contando y él lo fue marcando en la partitura. En el ensayo, a las 4 de la tarde, apareció sin partitura y dirigió toda la obra dando todas las entradas a los cantantes sin equivocarse ni una sola vez sobre dónde estaban situados en escena. ¡Había memorizado todas las posiciones! Y eso que al final hubo que cambiar al tenor porque se quedó afónico en el ensayo general y el nuevo no ensayó, cosa que a mí me sorprendió muchísimo.

P. ¿Por qué?
R. No estaba acostumbrado. Luego me explicaron que en el mundo de la lírica era de lo más normal, pero yo sigo creyendo que sin ensayos no se puede trabajar. El ensayo es el ‘ leitmotiv’ de una función.

2 comentarios:

  1. Posiblemente lo peor para el futuro de la zarzuela no sea tanto el ayudar a entender su importancia cultural como el torpedarla sistematicamente, no digo las Instituciones pero si determinadas fuerzas políticas que juegan a ridiculizarla por ser un elemento integrador de los valores históricos que tratan de destruir.

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  2. Felicitar al Maestro Don Antonio Amengual un hombre al que aprecio mucho, he querido como profesional y artista. apreció siempre a los técnicos y disfrute de su fuerte genio. Efectivamente lo peor el accidente del autocar, afortunadamente ese día no viaje.

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