domingo, 4 de diciembre de 2016

Manuel Lanza | barítono: “Sin voz no hay ópera y sin calidad no hay excelencia”

Manuel Lanza (cortesía del barítono)
Mientras resuena aún el sonido de los aplausos con los que el público ha recibido el espectáculo ‘El estudiante y la zarzuela’ que la soprano Carmen Solís y el barítono Manuel Lanza han estrenado este sábado 3 de noviembre en el Auditorio de la Universidad Carlos III, el cantante santanderino se prepara ya para incorporar un nuevo papel a su extenso repertorio: el conde Luna de ‘Il trovatore’ que debutará en febrero en el Teatro Calderón de Valladolid.

Lanza (Santander, 1965), que tras iniciar sus estudios de música en Santander, amplió su formación con Isabel Penagos en la Escuela Superior de Canto de Madrid, debutó profesionalmente precisamente con un título zarzuelístico: 'La del Manojo de Rosas’ en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en 1990, tras lo cual comenzó una meteórica carrera que le llevaría a cantar en todos los grandes teatros de Europa y América. Tras retirarse de los escenarios durante un breve período, retorna con fuerza alternando ópera y zarzuela en los principales coliseos españoles.

Pregunta. ¿Qué es ‘El estudiante y la zarzuela’?
Respuesta. Es un espectáculo dirigido a todos los públicos, sepan o no de zarzuela, hecho con sencillez pero muy cuidado en la calidad artística y musical.

P. ¿Cómo surge la idea del espectáculo?
R. Su autora, Raquel Acinas, es una gran amante de la zarzuela, y quería transmitir su esencia de una manera directa y asequible también a aquellos que no están familiarizados con este género.

P. ¿Cómo llegan al reparto usted y Carmen Solís?
R. Cuando la autora nos hizo llegar el proyecto, nos explicó que había escrito los personajes pensando en Carmen y en mí. La idea me sedujo desde el primer momento.

P. ¿Dónde podrá verse?
R. Hemos estrenado este 3 de diciembre en el Auditorio de la Universidad Carlos III de Leganés. A partir de ahí esperamos que gire por toda España, pero dada la situación actual de la cultura nada está asegurado.

P. En estos tiempos de crisis, ¿están los montajes de pequeño formato llamados a ser la salvación de la lírica?
R. Estos tiempos nos hacen descubrir cosas nuevas que pueden ayudar no sólo a salvar la lírica sino a hacerla sostenible incluso cuando la economía se recupere. El formato pequeño tiene que venir a quedarse para siempre porque es otra manera de llegar a la gente en teatros distintos a los grandes.

P. ¿Tiene futuro la zarzuela?
R. Claro que lo tiene, es el género lírico español. Sólo hace falta la voluntad de todas las fuerzas que intervienen en la cultura. Los artistas españoles desde luego tenemos esa voluntad.

P. ¿A qué cree que se debe que en la zarzuela los barítonos encarnen frecuentemente al galán mientras que en la ópera son normalmente los villanos?
R. Es un tema que menciona mi personaje en 'El Estudiante y la Zarzuela'. Yo creo que tiene que ver con la cultura o la idiosincrasia de cada país. Por ejemplo en la ópera rusa las voces más graves encarnan a los héroes, en la italiana son más los tenores.



P. ¿Qué problemas tienen los cantantes españoles en estos momentos?
R. Fundamentalmente la crisis económica, que ha diezmado los presupuestos culturales haciendo que haya mucho menos trabajo para un creciente número de profesionales. A esto hay que añadir una crisis educacional endémica de nuestro país, sobre todo en lo que respecta a la música y a las artes escénicas.

Butterfly
P. ¿Qué soluciones propondría?
R. De manera inmediata, una ley de mecenazgo efectiva evitaría los estragos en los presupuestos de los teatros y por supuesto también ayudaría la bajada del IVA cultural. A medio y largo plazo, la educación musical de los niños haría que en el futuro haya una demanda de una oferta musical y escénica mayor y de más calidad.

P. ¿Por qué decidió dedicarse al canto?
R. No fue una decisión estrictamente hablando. Puede decirse que mi voz me fue llevando poco a poco primero a un coro, después al Conservatorio de Santander, y después conocí a Isabel Penagos, que luego sería mi maestra en la Escuela Superior de Canto.

P. ¿Tenía antecedentes familiares?
R. En mi casa la música y sobre todo el canto siempre estuvieron muy presentes. En el norte de España suele darse a menudo en las casas la costumbre de cantar espontáneamente. Pero nadie en mi familia se había dedicado a ello de manera profesional.

Fausto en la Scala

P. ¿Qué opina de la obsesión por el físico que se está imponiendo en los teatros de ópera del mundo, a veces en detrimento de la voz?
R. Me parece bien que haya un criterio estético, pero sin voz no hay ópera, y sin calidad no hay excelencia.

P. ¿Con qué criterio elige su repertorio?
R. Con el que me dicta mi voz. Soy consciente de que he sido, soy y siempre seré un barítono lírico. La madurez me irá permitiendo abordar algunos personajes más dramáticos y otros sé que nunca los cantaré porque no tengo el color que requieren. También tiene que ver con la experiencia y la evolución como intérprete. En mi caso, la voz no ha cambiado, mi color es el mismo, pero ha madurado en aspectos interpretativos.

P. ¿Qué nuevos papeles se plantea incorporar?
R. De manera inmediata, el conde Luna de Il Trovatore, que se adapta muy bien a mis características vocales.



P. ¿Cuáles son sus próximos proyectos?
R. En febrero debuto el conde Luna en el Teatro Calderón de Valladolid. En marzo estaré en la temporada de Las Palmas con La Favorita, un papel que he cantado en Viena, Liceo y Teatro Real y siempre es un placer retomar.

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