jueves, 10 de noviembre de 2016

El Real elimina de la programación de la temporada 'Curlew River' de Britten

Curlew River (Teatro Real)
El Teatro Real ha publicado un comunicado en el que informa que "debido a reajustes en la programación no podrá presentar la obra Curlew River parábola para iglesia con música de Benjamin Britten (1913-1976), cuya única función estaba prevista para el sábado 4 de marzo". En la nota informativa se añade que la propuesta semiescenificada de Netia Jones "ha complicado su reubicación dentro de la actual temporada", algo que ha sorprendido a los amantes del compositor por cuanto, es de suponer, ya se conocía cuando se programó. El Real estudia incluir el título en próximas temporadas.

El montaje que se iba a presentar en el coliseo madrileño es una coproducción del Barbican Centre de Londres, el Lincoln Center de Nueva York, el Carolina Performing Arts y el CAL Performances Berkeley que iba a ser interpretado por el tenor inglés Ian Bostridge (Madwoman) y el barítono inglés Mark Stone (Ferryman).



Curlew River es la primera de las tres parábolas para iglesia con música de compositor británico. Se estrenó el 13 de junio de 1964 en Orford Church, Suffolk, Inglaterra. Su libreto en inglés de William Plomer, se basa en la obra Sumidagawa (río Sumida), de Juro Motomasa (1395–1431) del 'teatro no', que Britten había visto durante una visita a Japón y el Extremo Oriente a principios del año 1956. La obra traslada la acción a la Europa medieval, junto al inexistente río Curlew, en los pantanos del este de la antigua Inglaterra y pone la historia en boca de unos monjes mendicantes que peregrinan de pueblo en pueblo representando milagros para fortalecer la fe de los fieles. Los propios monjes dan vida a todos los personajes de la obra, imitando al 'teatro no' que se representa sólo por hombres.

La historia que narran los monjes es la de una madre (Madwoman, mujer loca) que busca desesperadamente a su único hijo extraviado un año antes. Al llegar ante el río Curlew, suplica al barquero una plaza en la lancha que cruza las dos orillas. Mientras soporta las burlas de éste y de los demás pasajeros que cruzan el río, el barquero le cuenta la historia de un niño que fue raptado y cruzó, enfermo y maltratado, ese mismo río junto con su secuestrador.


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