domingo, 9 de octubre de 2016

Mundo Bolo | 'Ora et labora' por bulerías

Temporada de zarzuela de la Compañía de Nieves Fernández de Sevilla 1991 (cortesía del autor)

Por el tenor y director Lorenzo Moncloa

Quizá esta no sea la mejor anécdota que pueda haber vivido en una gira de zarzuela, pero es de las que mejor expresa lo que significaba hacer gira con distintos títulos en la misma o distintas ciudades, cambiando a diario de título, o incluso haciendo hasta cuatro títulos (de género chico) el mismo día. No daré nombres para que ninguno de los aludidos pueda sentirse perjudicado en la más que probable jubilación dorada que ahora estén viviendo, gracias a la generosa jubilación que generalmente nos queda a todos los artistas. (¿Hace falta que ponga las comillas?).

Lorenzo Moncloa (Facebook / Lorenzo Moncloa)
Cuando empecé a trabajar en este divertido mundo de la zarzuela, en la compañía era común encontrar compañeros con un cierto grado de adicción al alcohol. Eso hacía que algunas funciones pudieran ser más divertidas, no ya por lo que el público veía, sino por lo que no podía ver (aunque nosotros sí) gracias a la profesionalidad de estos 'chispados' compañeros. De hecho, unos años atrás, un empresario del género había tenido que imponer la ley seca en su compañía debido a ciertos desmanes escénicos provocados por la alegría etílica. Eso sí, al igual que ocurrió en su momento en EEUU, fue imposible impedir los viajes del bar al camerino cargando cubatas en vasos de café.

Estábamos en la temporada lírica del Gran Teatro de Córdoba. En cinco días interpretábamos siete títulos diferentes. Como era costumbre había algunos aventureros que adelantaban un poco la alegría y fiesta de después de la jornada laboral al momento entre funciones. Éste fue el caso de nuestro involuntario protagonista de la noche. Habíamos hecho 'La reina mora' como primer título de género chico para acabar con 'La dolorosa'. Como todo buen aficionado sabe, 'La reina mora' tiene una pequeña y divertida pieza musical al final de la función en la que salen unos cuantos guitarristas acompañando al actor cómico. El director de escena nos había pedido que dijéramos "olé olé y olé" al tiempo que el actor cantaba, con bastante infortunio, su parte musical.

Acabó la función de tarde y salimos a cenar, momento que aprovechó nuestro compañero para atizarse unas bebidas espirituosas. Como es tradición, para evitar el cambio de decorado, la función de noche empezaría con 'La dolorosa', es decir al revés que la producción de tarde. "¿Dónde está Alfonso? ¡tenemos que ir bajando al escenario ya!", ya todos ataviados de sobrios clérigos. Y hete aquí que llega el momento solemne en el que entran los monjes al monasterio aragonés a golpe de campana. Escena lúgubre, profundidad en la música y el drama... y llegando tarde y ataviado de sombrero y vestuario andaluces, guitarra en mano, irrumpe en el escenario el mengano gritando "¡olé, olé y olé!".

¡Qué tiempos aquellos que no han de volver!


Con el título de 'Mundo bolo', esta sección de Diario Lírico, para la que solicita la colaboración de sus lectores, tiene periodicidad semanal y en ella tienen cabida, siempre con tono de humor, las experiencias vividas por cantantes e instrumentistas en audiciones y actuaciones. Los que deseen participar pueden enviar sus relatos al correo electrónico redaccion@diariolirico.es indicando si quieren firmar su colaboración o permanecer en el anonimato. Es posible adjuntar fotos para ilustrar la historia narrada.

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