domingo, 2 de octubre de 2016

Mundo Bolo | Francisquita versus Manolo Escobar


Por el tenor Jonathan Fernández

Hace mucho tiempo, en un teatro (no) muy, muy lejano, nos encontrábamos haciendo una 'Doña Francisquita' - 'La Paca' para la profesión -. Aunque giramos mucho aquella producción, de la que obviaré nombres y compañía por circunstancias que más adelante se comprenderán, esta vez no se trataba de un bolo, sino de temporada en Madrid. 'Francisquita' tiene abundancia de coros y partiquinos, especialmente si se representa con los cortes habitualmente abiertos. La cuestión es que, pese a que aquella iba bien recortadita, uno de los momentos de conjunto que se conservó fue el de los cofrades, con el solo aquel, que dice:

“Oíd la nueva canción ahí va,
la cofradía de la alegría la cantará,
en toda nuestra nación,
no habrá mayor diversión,
y aquel a quien el cantar, le puede picar,
si mucho le pica será un picarón,
¡abajo el mentir y arriba el porrón!”

La tragedia se iba barruntando desde el principio ya que el cofrade principal estrenaba el papel, y digamos que lo tenía un poco verde, no era muy ducho escénicamente hablando y estaba notablemente nervioso. Iba nuestro compañero ataviado con un traje de dominó de raso azul celeste, máscara a juego y un enorme porrón (por aquello de la justificación escénica) en la mano. El detalle del porrón es muy importante por como se fueron desarrollando los acontecimientos.

Escénicamente la situación era la siguiente: un gran arco practicable por el centro y la parte superior. El coro mirando a las alturas y esperando a que nuestro querido compañero, que se encontraba mas solo que la una encaramado en lo alto del puente y con unos 1.600 ojos (de coro y público, of course) fijos en él gracias a un potente cenital que le daba la importancia que su personaje requería, nos arengase con su pregón. Bueno, solo del todo no estaba, ya que a su lado se encontraba otro cofrade con parecido atavío y acompañado de un bombo que aporreaba en el momento que la partitura decía que así debía ser.

Todos los integrantes del coro ya suponíamos que la cosa no iba bien porque la cara de nuestro protagonista al subir al arco era la misma que debía tener María Antonieta cuando la iba a afeitar el verdugo Sansón a la altura de la nuez. Llega el temido solo, arranca la orquesta y nuestro amigo comenzó a cantar lo que sigue:

“Oid la nueva canción ahí va (cara desencajada del cantante)
Porrompompero, porrompompero, porrompompón
Porrón , porrón pom pom pom.
Porrón, porrón pom pom pom
Y abajo el porrón y arriba el porrón”

Jonhatan Fernández (Facebook / Jonathan Fernández)
Tras el claro homenaje a Manolo Escobar que el solista se había marcado, el coro debía concluir con un brillante, largo, agudo y sonoro ¡PORRÓÓÓÓÓÓÓÓN! Que sí que viene en la partitura y que, por motivos mas que obvios cantaron los cuatro que aguantaron el tipo, mientras los demás sufríamos un ataque de hilaridad y huíamos entre cajas como alma que lleva el diablo para poder reírnos a mandíbula batiente sin que el público nos viera. Ya en los camerinos y más calmados, un compañero comentó lacónico: "no sé de qué os reís. Ha dicho una gran verdad: oíd la 'nueva' canción".

Juro por lo mas sagrado que esta anécdota es completamente cierta y que el que suscribe y unos cuantos mas la pueden atestiguar. Y si lo comento es porque, como ocurre en estos casos, la cosa se magnificó y he llegado a escuchársela contar a personas como si hubieran estado presentes siendo totalmente falso que se encontrasen allí. Hay que decir en descargo del intérprete del 'porrompompero', que si hay una máxima en el teatro, esa es la de que, pase lo que pase, si se te va el texto nunca te debes quedar callado. Aunque no sé yo si después de lo ocurrido estoy muy de acuerdo con ello. Y colorín colorado…

Con el título de 'Mundo bolo', esta sección de Diario Lírico, para la que solicita la colaboración de sus lectores, tiene periodicidad semanal y en ella tienen cabida, siempre con tono de humor, las experiencias vividas por cantantes e instrumentistas en audiciones y actuaciones. Los que deseen participar pueden enviar sus relatos al correo electrónico redaccion@diariolirico.es indicando si quieren firmar su colaboración o permanecer en el anonimato. Es posible adjuntar fotos para ilustrar la historia narrada.

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