domingo, 23 de octubre de 2016

Mundo Bolo | 'Acelera la romanza que hoy me quiero ir pronto'

Antonio Ramallo (Antología de la Zarzuela / lazarzuela.webcindario.com)

Por el tenor Joaquín Asiáin

Calculo que debía de ser en el verano de 1991. Estaba de gira por Extremadura en el coro de la Antología de la Zarzuela de José Tamayo. Un play back de música enlatada instrumental hacia las
funciones de una orquesta inexistente. Las entradas musicales las daba sentada y desde una esquina del escenario la gran y querida maestra Marco. Todo ocurría en Jaraíz de la Vera, ilustre pueblo extremeño donde el día de la única función surgió un inesperado problema con el play back.

Joaquín Asiáin (cortesía del tenor)
Preparados para salir al escenario el coro y el gran e inigualable Antonio Ramallo como solista para cantar la romanza de La Parranda, 'Canto a Murcia': "Murcia qué hermosa eres...". El coro masculino con las varas en la mano, y todos, hombres y mujeres con gorros de paja y atuendo para la ocasión. Vamos saliendo a escena en el inicio instrumental de la romanza, pero algo raro sorprende nuestros oídos: ¡joder qué rápida va la música! Ufff, el play back incomprensiblemente se había acelerado. Risitas y comentarios por lo bajini del coro ante el numerito y la movida que se mascaba. Ramallo que nos echa una mirada mezcla de perplejidad e impotencia (la misma que lanza a la maestra Marco como diciendo ¿y ahora qué hago?)

La maestra lo mira manteniendo la compostura y, viendo que no podía hacer gran cosa, extiende el brazo en un gesto de "haz lo que puedas que yo poco te puedo ayudar". Y es que habría que imaginarse lo que habría sido la escena con la maestra Marco moviendo los brazos como una marioneta desaforada para poder seguir el ritmo ye-yé de la grabación. Si llega a dirigirle la romanza a esa velocidad ninguno de nosotros habría podido contener las carcajadas.

Antonio empezó a cantar "En la huerta del Segura cuando ríe una huertana" seguramente pidiéndole a Dios que el suplicio acabara lo antes posible (algo a lo que la rapidez de la música iba a contribuir notablemente). ¡Dios mío vaya escena! Con nuestro barítono más acelerado que Usain Bolt y nosotros detras de él vara en mano notando como sus gestos y movimientos mucho más rápidos de lo normal se iban desquiciando. Aún así, a Antonio le llegaban de vez en cuando los nunca más deseados descansos en las partes corales (también aceleradas): "Murcia risueña huerta...".

En uno de ellos se dió la vuelta, se sonó la nariz como hacía siempre y soltó : "Vaya tela" (jajaja) y tras dirigirse a uno de nosotros le dijo: "chaval ponte bien la faja". Ramallo montaba también la coreografía en la Antología así que no se le escapaba detalle. Los del coro apenas podíamos contener la risa y los comentarios: "joder, qué pitada nos va a caer". Pero no, la gente aplaudió como siempre,  probablemente sin darse cuenta del acelerón general. ¡Es la magia del bolo!

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