miércoles, 16 de marzo de 2016

El compositor y director Peter Maxwell Davies fallece de leucemia a los 81 años

Foto: Peter Maxwell Davies (web)
El compositor y director de orquesta británico Peter Maxwell Davies (Salford, Lancashire, 8 de septiembre de 1934) ha muerto este lunes 14 de marzo en su casa de las Islas Orcadas a los 81 años a causa de la leucemia que padecía desde hace tiempo. Fundador del grupo de música contemporánea The Fires of London con el que presentó muchas de sus composiciones, su producción abarca todos los géneros desde las sinfonías y conciertos a la ópera, teatro musical, ballet, cine y música coral.

Reconocido como un sucesor de la generación vanguardista de Ligeti, Lutoslawski, Berio y Xenakis, Davies declaró en numerosas ocasiones que comenzó a dirigir porque otros directores rechazaban estrenar sus obras por considerarlas demasiado difíciles. Desde 1992 a 2002 fue director asociado y compositor de la BBC Philharmonic Orchestra y ha dirigido destacadas orquestas, entre ellas la Philharmonia, la Cleveland Orchestra, la Boston Symphony Orchestra y la Leipzig Gewandhaus Orchestra.

Comenzó sus entudios en el Royal Manchester College of Music (ahora Royal Northern College of Music), donde formó parte de la llamada Escuela de Manchester, con sus contemporáneos Harrison Birtwistle, John Ogdon, Elgar Howarth, Richard Hall y Alexander Goehr. Más tarde consiguió una beca en Princeton, donde estudió con Roger Sessions y Milton Babbitt. En 1971 se trasladó a las Islas Orcadas, donde viviría el resto de su vida y donde fundó en 1977 el Festival de San Magnus, un evento anual con los residentes de Orkney. Ocupó el cargo de Maestro de Música de la Reina desde 2004 a 2014. Fue nombrado caballero en 1987.

Maxwell Davies se hizo popular por sus frecuentes declaraciones políticamente incorrectas: sugirió que se debería multar a las personas cuyos móviles suenen durante los conciertos y a los que hablen o tosan sin contenerse interrumpiendo la música, calificándoles como "terroristas artísticos"; lanzó diatribas contra los "hilos musicales estúpidos"; y criticó a sus colegas por dejarse llevar demasiado por las cuestiones monetarias y sacrificar sus ideas para mantener unas agendas de conciertos demasiado cargadas. Anunció su intención, que finalmente no llevó a cabo, de escribir una ópera cómica en la que se reflejase el escándalo de los gastos de los parlamentarios británicos y la pésima política cultural de los primeros ministros del país.

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