viernes, 16 de octubre de 2015

El legado de Alfredo Kraus se traslada a Gran Canaria después de cuatro años de paralización

Foto: Alfredo Kraus (página oficial Facebook)
La Fundación Alfredo Kraus, que actualmente tiene su sede en Madrid, se trasladará por fin a la isla natal del tenor, Gran Canaria, tras más de cuatro años de paralización del proyecto. La institución se instalará en un centro que funcionará como museo y como escuela de canto. Así lo han acordado esta semana el presidente del Cabildo insular, Antonio Morales (NC), junto con los consejeros de Hacienda y Presidencia, Pedro Justo Brito, y Cultura, Carlos Ruiz, con la hija del artista, Rosa Kraus. El acuerdo prevé la contratación de una empresa para que realice la catalogación de los fondos de la Fundación para su posterior traslado.

El legado de Alfredo Kraus consta de unas 200 cajas que contienen documentos sonoros y audiovisuales de sus más de 40 años de carrera, con alrededor de 5.000 fotos, trajes de escena, críticas en diversos idiomas, 2.000 premios y todos los programas de sus actuaciones. Se espera, además, que coleccionistas privados de todo el mundo contribuyan con donaciones para enriquecer los fondos del museo. La ubicación de la Fundación está por determinar. Morales explicó que el Cabildo financiará una parte de la iniciativa y buscará patrocinadores entre la empresa privada y las instituciones públicas estatales para cubrir el resto del coste del proyecto.

La Fundación Alfredo Kraus se impulsó en la década de los noventa, en vida del tenor, y entre sus objetivos estaban transmitir el legado del cantante y ayudar a los jóvenes principiantes mediante una escuela de ópera y un concurso. Sus hijos, depositarios de la misma, han manifestado siempre sus deseos de trasladar su sede a la isla donde se encuentran sus restos y los de su esposa, además del auditorio que lleva su nombre. En 2010, la familia firmó un convenio con la entonces consejera de Presidencia del Cabildo, Encarna Galván (PSOE) por el que se hacía entrega a la Fundación de un edificio valorado en unos 400.000 euros. El Gobierno grancanario se hacía cargo además de la rehabilitación y preparación del mismo para lo que destinaba medio millón de euros. El cambio del partido en el Gobierno insular tras las elecciones y los continuos retrasos en las obras llevaron finalmente a la paralización del proyecto que ahora, tras nuevos comicios y con otra formación en el poder, vuelve a ponerse en marcha en un inmueble distinto al inicialmente previsto

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