domingo, 20 de septiembre de 2015

Paco Azorín | director: "Estoy en el momento vital adecuado para asumir el reto de dirigir La Zarzuela"

Foto: Paco Azorín (web)
Es uno de los 26 candidatos a dirigir el Teatro de la Zarzuela y los rumores lo dan como vencedor. Ya se había postulado al cargo en la anterior convocatoria en la que, según fuentes que prefieren seguir en el anonimato, una decisión ajena al tribunal que valoraba a los aspirantes, le arrebató el puesto en favor de Paolo Pinamonti. En cualquier caso, prefiere no hablar del tema y rehusa incluso hacer valoraciones sobre cuál sería su programación ideal para el centro o confirmar declaraciones a otros medios relacionadas con su apuesta por los cantantes españoles o con su defensa de las representaciones de zarzuela “sin mantones, sin castañuelas y sin geranios”.

Paco Azorín (Yecla, 1974) es director de escena, escenógrafo y productor. Formado en el Institut del Teatre de Barcelona, heredó su pasión por la lírica de un abuelo clarinetista y melómano. Lleva 20 años como profesional de la escena, aunque a los 12 años ya tenía su primer grupo de teatro aficionado y comenzó a dirigir de forma amateur a los 16. Ha realizado más de ciento cincuenta escenografías para ópera, teatro, danza y musical, para directores y coreógrafos como Lluís Pasqual, Mario Gas, Helena Pimenta, Sergi Belbel, Victor Ullate y Ernesto Caballero. En 2003 creó el Festival de Shakespeare de Santa Susana.

Foto: Otello, Castell de Peralada 2015 (web del director)
Dirige ópera, zarzuela y teatro (Festivales de Mérida y Peralada, Maestranza, Liceu, Real, entre otros). Este verano ha dirigido Otello de Verdi en Peralada (Gerona) y Tosca de Puccini, en San Sebastián. Entre sus próximos proyectos se encuentra el estreno en abril de 2016 de la nueva ópera María Moliner de Antoni Parera Fons en el Teatro de la Zarzuela y montajes en Italia, España y Alemania. Desde 2007 es profesor en el Institut e imparte clases magistrales en diversos países.

Pregunta. Lleva 20 años como profesional de la escena pero dirigió sus primeros grupos de teatro cuando tenía 16. ¿Nunca se planteó dedicarse a otra cosa?
Respuesta. La verdad es que no. Mi vocación fue muy temprana y siempre lo tuve muy claro. Creo que con el paso de los años, cada vez me reafirmo más en la necesidad de trabajar en la ficción.

P. ¿Cómo llega a la lírica?
R. De una manera completamente natural. Desde pequeño he estado escuchando zarzuela y ópera en mi casa. Mi abuelo Paco, del que llevo el nombre, tocaba el clarinete y era un melómano. De él hemos heredado en mi casa el culto por la lírica.

P. ¿Tiene formación musical?
R. Estudié solfeo y piano, pero nunca pensé dedicarme a ello. Siempre lo entendí como un instrumento muy necesario si quieres hacer ópera. Hay que entender el lenguaje musical ya desde la propia escritura. La partitura, además, es el lugar en el que se esconden todos los tesoros de una obra.

Foto: Prometeo de Esquilo (web del escenógrafo)
P. ¿Qué diferencia hay entre dirigir a un actor de texto y a un cantante lírico?
R. En su concepto es lo mismo: te diriges a un intérprete que trabaja con su cuerpo y su talento y que está solo y expuesto delante del público. Sin embargo, son distintas sus técnicas. El cantante lleva consigo, además, un instrumento mucho más delicado y que tiene unas necesidades mucho más específicas que, como director, hay que entender y arropar.

P. ¿Qué opina de las críticas a los actuales directores de escena de ópera a los que se acusa de exceso de poder y de primar el físico de los cantantes sobre las voces?
R. Creo que no se puede generalizar sobe este aspecto. Hay compañeros directores que hacen un trabajo excelente. Si alguien es capaz de valorar a un artista sólo por su físico o sólo por su voz, se están perdiendo una parte muy importante de la persona que tienen sobre el escenario. Un artista es cuerpo, voz, talento, aptitud, todo a la vez, indisoluble.

P. ¿Se derrocha en exceso en los montajes operísticos?
R. Afortunadamente ahora se derrocha bastante menos. Hace décadas, alguien creyó que la ópera o la zarzuela eran sinónimo de grandilocuencia.

P. Usted trabaja en un 90% de los casos para teatros públicos. ¿Qué diferencias encuentra con el sector privado?
R. Al trabajar con dinero público y no tener riesgo económico, el teatro público puede permitirse -y debe hacerlo- asumir riesgos artísticos y programar cierto tipo de espectáculos que serían inviables desde la opción privada.

Foto: Julio César (web del director)
P. ¿Se hizo productor para ser más libre en sus montajes?
R. No exactamente. Hay títulos que uno quiere hacer sí o sí. Esos títulos no son necesariamente los que te encargan. Yo tenía muchas ganas de dirigir Julio César, de Shakespeare y, como nadie me lo encargaba, lo montamos desde mi empresa.

P. ¿Con qué criterio elige las obras con las que va a trabajar?
R. Con la intuición, el más importante de los sentidos para un artista. A veces no tienes una razón obvia para hacerlo, pero sabes que ese título es el que te toca hacer. No me arrepiento de nada de lo que he hecho guiado por la intuición.

P. ¿Qué diferencias hay en su proceso de estudio de una obra para crear su escenografía o para dirigirla?
R. En mi caso, muy poco. Como escenógrafo siempre he creado espacios muy dramatúrgicos, completamente atados a la idea de la puesta en escena. Es esa misma idea la que le tienes que contar a los actores/cantantes para seducirlos.

P. ¿Cómo surge la posibilidad de dirigir la nueva ópera sobre María Moliner que se va a estrenar en el Teatro de La Zarzuela?
R. Hace años leí la biografía de María Moliner, escrita por Inmaculada de la Fuente y descubrí un personaje asombroso, que necesitaba ser explicado a los ciudadanos de hoy, que, como yo antes de leer esa biografía, sólo conocía su diccionario. Se lo propuse a Paolo Pinamonti y le fascinó la idea.

P. ¿Hasta qué punto ha tomado parte en su creación y programación?
R. El libreto es de Lucía Vilanova y lo ha escrito atendiendo a las indicaciones tanto del compositor, Antoni Parera Fons, como mías. Por otro lado, el trabajo con el compositor ha sido fascinante puesto que hemos ido compartiendo cada paso que hemos dado.

P. ¿Qué va a encontrar el público que vaya a ver esta obra?
R. El público va a descubrir un personaje fascinante de la historia del siglo XX español. Para los jóvenes, María Moliner puede ser un referente ético, puesto que supo transformar la dificultad de la postguerra en determinación para crear una obra insólita, como es su diccionario.

P. ¿Por qué alguien con una trayectoria tan asentada como usted decide presentarse - por segunda vez - a la dirección del Teatro de la Zarzuela?
R. Porque creo que la zarzuela puede hacerse de un modo más cercano al gran público. Y porque considero que estoy en el momento vital adecuado para asumir un reto de esa naturaleza, con una carrera de 20 años ya y con la energía necesaria para asumir las riendas de un centro lírico de esas características.

P. ¿Cuáles son sus próximos proyectos profesionales?
R. En noviembre estreno el Don Giovanni, de Mozart en el Teatro Comunale di Sassari (Italia); en abril, la ópera María Moliner de Antoni Parera Fons en el Teatro de la Zarzuela; en mayo en el Liceu un Cosi Fan Tutte, de Mozart, hecho con alumnos del máster y conservatorio del teatro, y la reposición en Granada de Salomé. Como escenógrafo, en enero llevaré Jerusalem, de Verdi, a la Ópera de Bonn, y estrenaré La vida de Galileo, de Bertolt Brech dirigida por Ernesto Caballero.

Foto: Paco Azorín (web del director)

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